Nueve personas murieron el lunes en una fuerte explosión provocada por un atacante suicida que estrelló un vehículo contra los portones del aeropuerto de Jalalabad en un atentado que los insurgentes calificaron de venganza porque los soldados estadounidensese quemaron libros sagrados musulmanes.

La explosión ocurrida en la madrugada del lunes se produce seis días después de las cruentas protestas en Afganistán en torno a la creciente crisis por la por la quema de libros sagrados musulmanes en una base estadounidense en el norte de la capital. Más de 30 personas han muerto a causa de la violencia, entre ellos cuatro soldados estadounidenses.

Funcionarios estadounidenses calificaron el incidente de un error y expresaron sus disculpas en varias ocasiones. El presidente afgano Hamid Karzai ha instado a la calma, indicando que los afganos no deberían permitir que los insurgentes aprovechen su indignación para provocar violencia.

El ataque del lunes parecía ser una señal de que los talibanes estaban aprovechando la oportunidad para hacer precisamente eso.

El atacante condujo el vehículo hasta los portones del aeropuerto, por donde pasan aviones civiles y militares, poco antes del amanecer y detonó sus explosivos en un estruendo "muy fuerte", dijo el vocero de la policía provincial, Hazrad Mohammad.

Entre los muertos había seis civiles, dos guardias del aeropuerto y un soldado, indicó Mohammad. Otras seis personas resultaron heridas agregó.

Un fotógrafo de AP dijo que vio al menos cuatro autos destruidos en el aeropuerto.

Un portavoz de la OTAN, el capitán Justin Brockhoff informó que no hubo bajas entre las fuerzas internacionales en el ataque ocurrido en la madrugada del lunes y que las instalaciones no fueron dañadas por la explosión.

Los talibanes se atribuyeron la responsabilicad del ataque, señalando que el atacante suicida había conducido el vehículo hasta la puerta de acceso al aeropuerto y detonó sus explosivos mientras las fuerzas internacionales cambiaban de guardia del turno nocturno al matutino.

"Este ataque es en venganza contra esos soldados que quemaron nuestro Corán", afirmó el vocero talibán Zabiula Mujahid en un mensaje electrónico.}

Los insurgentes atacan por lo general a instalaciones del gobierno afgano por lo cual no se tiene seguridad si el ataque de Jalalabad fue en represalia por la quema de ejemplares del Corán.

Sin embargo, el jefe de la diplomacia estadounidense en Afganistán dijo que la violencia no cambiaría el rumbo de Washington.

"Las tensiones son muy altas aquí, y creo que tenemos que dejar que las cosas se calmen, regresar a un ambiente más normal, y luego seguir adelante con los asuntos", dijo el embajador Ryan Crocker al programa "State of the Union" de la CNN.

"Este no es el momento de decidir que ya acabamos aquí", dijo. "Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos. Tenemos que crear una situación en la que al-Qaida no va a volver".

El ataque a la base se produjo un día después de que dos asesores militares de Estados Unidos — un teniente coronel y un mayor — fueron hallados muertos tras recibir disparos en la cabeza en su oficina del Ministerio del Interior, en el corazón de la capital. El edificio es uno de los más fuertemente custodiados de la ciudad, y los asesinatos plantearon dudas sobre la seguridad en momentos en que tropas de la coalición continúan su retirada.