Un soldado estadounidense muerto en Afganistán habló con sus parientes, poco antes de morir, sobre la indignación en el país por la quema de ejemplares del Corán en una base militar de Estados Unidos.

El cabo T.J. Conrad, promovido a sargento en forma póstuma, era uno de dos policías militares de Estados Unidos asesinados el jueves por un soldado afgano en medio de un creciente rechazo a los estadounidenses por la quema del Corán, que el sábado derivó en la muerte de otros dos norteamericanos.

Los cadáveres de Conrad y del sargento Joshua Born, de 25 años, ambos asignados a la instalación Fort Stewart del ejército en Georgia, fueron devueltos el sábado a la funeraria militar en la Base Dover de la Fuerza Aérea.

La hermana mayor de Conrad, Amanda Meland, le dijo a The Associated Press que él estaba de buen humor el miércoles cuando ella y otros parientes charlaron con él vía Skype.

"Estaba bien. Estaba animado a pesar de las dificultades", señaló Meland. "... Sí dijo que las cosas estaban empezando a ponerse difíciles debido a la reacción violenta" tras la quema de los ejemplares del Corán.

Conrad, padre de un bebé de siete meses, fue enviado a Afganistán en enero. El 6 de marzo habría festejado su 23er cumpleaños.

Meland dijo que la viuda de Conrad, Holly, no estaba en la casa de la pareja cuando las autoridades militares acudieron a notificarle el fallecimiento.

"Habían venido antes, pero ella no estaba allí. De hecho acababa de enviarle por correo su paquete de cumpleaños", explicó.

La muerte de Conrad y de Born, cuyos parientes también acudieron a recibir los cuerpos el sábado, ha destrozado a ambas familias, agregó Meland.

"Uno lo ve en televisión, en el cine, pero simplemente nunca espera que sea su familia o su soldado", afirmó.