Si Israel lanza un ataque preventivo contra las instalaciones nucleares iraníes, podría arrastrar a Estados Unidos a un nuevo conflicto en el Oriente Medio.

Esa posibilidad inquieta al Pentágono porque podría significar una nueva movilización de aviones, barcos y fuerzas especiales. Y el resultado sería impredecible en una de las regiones más volátiles del mundo.

Pero no es clara la posibilidad de un choque armado con Irán. Muchos consideran mejor el camino de la diplomacia respaldada por medidas cada vez más enérgicas.

Israel por su parte se preocupa de que Irán pueda llegar pronto a una etapa en que buena parte de sus materiales nucleares queden fuera del alcance del poderío aéreo israelí y que Teherán no pueda ser contenido, o solamente por la fuerza superior de Estados Unidos.