Las autoridades de Pakistán han demolido más de la mitad del complejo habitacional de tres niveles en el que Osama bin Laden fue aniquilado en mayo por un comando militar estadounidense, a fin de borrar la evidencia de un capítulo doloroso y vergonzoso en la historia del país.

Numerosos policías mantenían el domingo a los curiosos y periodistas alejados del recinto, que el gobierno comenzó a tirar el sábado en la noche bajo potentes reflectores y sin previo aviso. Tres retroexcavadoras tiraron muros e ingresaron en el lugar, de acuerdo con un reportero de The Associated Press que logró acercarse lo suficiente para observar la demolición.

Pakistán expresó su indignación de que Estados Unidos no le avisara de antemano de la operación militar secreta que tuvo lugar en el poblado noroccidental de Abotabad y que Washington atribuyó a las preocupaciones de que alguien en el gobierno paquistaní filtrara la información y pusiera en alerta a bin Laden.

La muerte del jefe terrorista fue aclamada en todo el mundo, pero muchos paquistaníes estaban furiosos debido a la violación de su territorio por parte de Estados Unidos y la impotencia de sus fuerzas militares para impedir el ataque de los soldados estadounidenses al recinto ubicado cerca de la academia militar de elite del país.

Las retroexcavadoras — maquinas pesadas provistas con brazos tipo grúa y mecanismos excavadores — han derrumbado los muros elevados que rodeaban el complejo y demolido más de la mitad del edificio principal, donde el jefe de al-Qaida vivió durante años con sus esposas e hijos.

Los soldados, que vigilaban el recinto el sábado en la noche, transfirieron por la mañana la autoridad del lugar a la policía y se marcharon. Los trabajos de demolición continuaban el domingo en la mañana e hicieron una pausa alrededor del mediodía para que los camiones se llevaran los escombros.