NUEVA YORK - Cualquiera hubiese sido el fallo sobre la apelación de Ryan Braun, el desenlace iba a producir polemica. No había escapatoria.

Braun no es un jugador cualquiera. Se trata de un pez gordo, ni más ni menos que jugador más valioso de la Liga Nacional en 2011 y la figura más importante de una franquicia radicada en una ciudad que no pertenece a los grandes mercados de las mayores.

Una sanción por dopaje arruinaba la imagen idílica del jardinero de 28 años.

Pero no habrá castigo y el resultado no puede ser peor para Grandes Ligas, al exponerse evidentes fisuras en los procedimientos de su política antidopaje.

Sorpresa y desconcierto. Eso es lo que ha marcado la respuesta al dictamen del juez Shyam Das, que revocó la suspensión de 50 juegos que el astro de Milwaukee afrontaba al arrojar positivo por un elevado nivel de testosterona en el primer juego de los Cerveceros en la pasada postemporada.

Tanto alboroto no se justifica. Lo ocurrido ha sido muy simple: las partes --pelotero y las Grandes Ligas-- recurrieron a Das --la única voz independiente-- y este emitió su fallo.

Lo único nuevo es que, a diferencia de 12 apelaciones previas en contra de sanciones por dopaje, esta vez un jugador emergió triunfante de un proceso, y lo hizo gracias a que sus abogados cumplieron con sus funciones. Sencillamente se impuso un viejo principio procesal: la presunción de inocencia. Uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

Braun, como bien debía hacerlo, ejerció sus derechos. Todo el credito a sus abogados que detectaron una irregularidad en el manejo de la muestra de orina al establecer la duda suficiente de que la misma estuvo expuesta a una contaminación. Ni se inmutaron en cuestionar los niveles de testosterona.

Algunos dirán que Braun ha salvado su pellejo gracias a un mero tecnicismo, que se trata de una burla. Y estas mismas voces, sin tener pruebas, dan rienda suelta a toda clase de teorías conspirativas, como que el señor Braun ha salido bien librado por ser famoso a diferencia de un J.C. Romero o Eliezer Alfonzo. Pero, ¿acaso Manny Ramírez no era famoso?

Si hay gente que prefiere pensar así, pues allá ellos.

La pura realidad es que un juez que siempre había fallado en contra de los jugadores encontró que la muestra fue manejada de manera inapropiada al demorarse dos días en ser enviada vía courier a un laboratorio en Montreal. El protocolo indica claramente que la muestra debe ser entregada el mismo día.

¿Cuáles serán las consecuencias?

--Para Grandes Ligas, lo lógico será formular una directriz que recuerde a sus empleados a cargo de tomar las muestras de que deben asegurarse que deben encontrar sitios para enviarlas al laboratorio, sobre todo en los fines de semanas y feriados. Tendrán que poner más orden en la custodia de las muestras, ya que de ahora en adelante los jugadores que den positivo tratarán de sacar provecho del más mínimo descuido para lograr que las declaren viciadas.

--Para Braun, lo normal es que pregone que está limpio y que hizo todo lo necesario para "restaurar mi buen nombre y reputación". Pero deberá lidiar con el profundo escepticismo, agudizado por la declaración del vicepresidente ejecutivo de las mayores, Rob Manfred, al decir que "vehementemente están en desacuerdo" con el fallo. Podrá volver a jugar e insistirá que está limpio, pero la duda queda en el aire. Un triunfo pírrico.

--Y para los Cerveceros, todo un alivio. Podrán contar con su astro desde el primer día. Lo mejor que les podía pasar tras perder en la agencia libre a Prince Fielder y así poder luchar por repetir como campeones de división.