Un clérigo católico que enfrenta cargos por un escándalo de abuso infantil en la Iglesia elaboró una lista de sacerdotes problemáticos en 1994, pero el cardenal Anthony Bevilacqua la destruyó, de acuerdo con un memorándum interpuesto el viernes por la defensa.

Monseñor William Lynn, acusado de mantener a sacerdotes depredadores en su ministerio y transferirlos de parroquia en parroquia, quiere que los cargos que enfrenta de poner a niños en peligro sean sobreseídos debido a que ha surgido nueva evidencia presentada por la arquidiócesis de Filadelfia, la cual incluye su lista de 35 sacerdotes acusados.

Lynn, de 61 años, decidió asumir la labor de revisar archivos secretos de la Iglesia tras convertirse en secretario del clero en 1992 y elaboró una lista de sacerdotes acusados aún activos, que posteriormente le entregó a su superior, monseñor James E. Molloy.

Bevilacqua hizo que Molloy destruyera cuatro copias de la lista, de acuerdo con un memorándum firmado por Molloy y un testigo, pero Molloy conservó una copia en una caja fuerte de la arquidiócesis, donde fue encontrada en 2006 después que Lynn ya no laboraba ahí, de acuerdo con su petición.

"Queda claro a partir del memo de Molloy y su hallazgo tardío, que monseñor Lynn ha sido 'abandonado a su suerte''', afirma el documento de la defensa.

Lynn, que enfrenta cargos de asociación ilícita y poner a niños en peligro, sostiene que es inocente. Desde hace tiempo ha argumentado que recibía órdenes de Bevilacqua y lo están convirtiendo en chivo expiatorio del escándalo de abuso sexual de la Iglesia.

Los fiscales criticaron a Bevilacqua en dos informes de un jurado investigador pero nunca lo acusaron de cometer un delito. Han calificado a la arquidiócesis y a otros como "co-conspiradores no acusados formalmente".

Bevilacqua se presentó ante el primer jurado investigador en 10 ocasiones en 2003 y 2004 y negó cualquier intento de obstruir la investigación, de acuerdo con la petición de Lynn. Murió el mes pasado a los 88 años.

Molloy también negó haber destruido ningún documento de los archivos secretos, de acuerdo con un extracto de su testimonio ante el jurado investigador. También está muerto.

Lynn enfrenta hasta 28 años de cárcel si es declarado culpable de todos los cargos.