Dos manifestantes murieron en un tiroteo ocurrido durante una manifestación frente a una base militar estadounidense en el este de Afganistán, en el que resultaron heridos además dos soldados de la OTAN, según un funcionario afgano.

Esas muertes elevan a cinco el número de afganos abatidos en las protestas del jueves por la quema el pasado fin de semana de varios ejemplares del Corán en una base estadounidense.

En tanto, el presidente Barack Obama se disculpó por la quema de ejemplares del libro sagrado musulmán. La furiosa respuesta a la quema de los Coranes — tres días de disturbios en varias ciudades de Afganistán — reflejan la furia de los afganos ante lo que perciben como una falta de respeto por parte de los militares extranjeros hacia sus leyes y cultura.

El gobernador Haji Mohamad Hasan dijo que fuerzas afganas y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dispararon al aire para dispersar a centenares de manifestantes congregados frente a la base en el distrito de Khogyani, en la provincia oriental de Nangahar.

Hasan agregó que, durante la protesta, un hombre vestido con uniforme del ejército afgano disparó a la tropa de la OTAN e hirió gravemente a dos soldados.

Con anterioridad, la policía afgana mató a tiros a tres manifestantes en protestas en el norte y sur del país.

En una carta enviada al presidente afgano Hamid Karzai, Obama expresó "remordimiento y disculpas del gobierno por el incidente en el que materiales religiosos fueron mal manejados de forma no intencional", informó el vocero del consejo de seguridad nacional de la Casa Blanca, Tommy Vietor. El funcionario agregó que la misiva fue entregada por Ryan Crocker, embajador estadounidense en Afganistán.

La oficina de Karzai informó que Obama calificó de "inadvertida" la quema de los Coranes, agregando que Estados Unidos "dará los pasos apropiados para evitar que vuelva a suceder y para que los responsables rindan cuentas".

Sin embargo, las disculpas de Estados Unidos por la profanación y un llamado de Karzai a la calma no han podido calmar la furia de los afganos, quienes protestaron el jueves en siete provincias y se enfrentaron a la policías y fuerzas de la seguridad local, dejando al menos cinco manifestantes muertos.

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El fotógrafo de The Associated Press Rahmat Gul colaboró desde Mehterlam, Afganistán; Malin Rising desde Oslo, y Pauline Jelinek en Washington.