Pese a un nuevo corte de pelo y un nuevo uniforme, reconocer a José Reyes es muy fácil.

Su nombre no dejó de ser coreado por docenas de fanáticos que se apretujaban frente a una cerca para verlo entrenar en la sede de pretemporada de los Marlins de Miami.

Cuando Reyes se encaminó para firmar autógrafos, el tumulto asemejó a los que se producen en una estación del metro de Nueva York en hora pico.

"¡No empujen, no empujen!", gritó un fanático. "Por Dios, ¡hagan una fila!", reclamó otro.

Para esto fue que los Marlins contrataron al torpedero dominicano: para causar conmoción. Quieren que ponga en aprietos a los rivales, al batear como primero en el orden ofensivo y corriendo en las bases, de la misma forma que lo hizo el año pasado al ganar el título de bateo de la Liga Nacional con los Mets de Nueva York.

Y es que Reyes trae algo de efervescencia neoyorquina a Miami, un equipo en transición tras quedar en la cola en cuanto a concurrencia en la Liga Nacional en los últimos siete años. Los Marlins esperan tener muchos llenos esta temporada en su nuevo estadio.

También apuestan a llegar a los playoffs gracias a sus fichajes, empezando por el de Reyes por seis años y 106 millones de dólares. Su camiseta ya es una de las más populares entre los fanáticos de los Marlins.

"Todavía no me han visto jugar", comentó el dominicano. "Cuando me vean jugar, se van a enamorar de mí, porque soy un tipo que siempre da el 100 por ciento".

Reyes era adorado en Nueva York, donde fue elegido cuatro veces al juego de estrellas y bateó .337 la temporada pasada, con 39 bases robadas y 16 triples.

El torpedero estuvo con la organización de los Mets desde que tenía 16 años, pero la franquicia está metida en serios problemas económicos y no le presentó una oferta formal cuando se convirtió en agente libre. Los Marlins, en cambio, lo buscaron tan pronto estuvo disponible.

Reyes firmó su contrato durante las reuniones de invierno de Grandes Ligas, y ahora está ansioso por empezar a justificar su enorme salario.

"Este es mi nuevo equipo, mi nueva familia", señaló. "Es una gran sensación".

Reyes arribó con el pelo corto, tras deshacerse de sus trenzas para cumplir con el código de vestimenta de los Marlins. Indicó que le gusta su nueva apariencia, aunque su hija necesitó algo de tiempo para acostumbrarse.

"Los primeros días, cuando llegaba a casa, le decía a mi hija, 'ven', y ella reaccionaba como diciendo, '¿es mi papá?'''.

Mientras Reyes hablaba frente a su casillero, Hanley Ramírez escuchaba desde cerca. El toletero cambiará de posición del campocorto a la tercera base para darle espacio a Reyes, y afirmó que le da la bienvenida a su compatriota.

"Nos va a ayudar de muchas maneras, porque es un ganador", comentó Ramírez. "Será fabuloso, tener a alguien como él que aporta tanta energía en el camerino y en el terreno".

Ramírez ha sido criticado en el pasado por no dar el máximo esfuerzo y tener una mala actitud, mientras que Reyes siempre es elogiado por dar el máximo. Pero también es susceptible a las lesiones, y ha tenido problemas con las corvas en las tres últimas temporadas.

Los Marlins no quieren que Reyes cambie su forma de jugar, pero también le darán descanso de vez en cuando, dijo el manager Ozzie Guillén.

"No puedes cambiarlo a él, ni su forma de jugar", expresó el dirigente venezolano. "Le daremos algunos días libres. Cada vez que esté en la banca, estará recibiendo dos millones (de dólares) sólo por estar sentado al lado mío, y eso es difícil para el dueño del equipo. Pero así será".

Ramírez no será el suplente de Reyes en el campocorto, afirmó Guillén, ya que quiere que se concentre en aprender a jugar tercera.

Cuando estén ambos en el terreno, el lado izquierdo del infield puede ser el mejor de las mayores, según Reyes.

"Podemos ser muy buenos, los mejores", opinó. "Podemos hacer cosas especiales".