Carlos Zambrano esperó hasta el final de su sesión de lanzamiento del miércoles para intentar un tiro ceñido en dirección a Ozzie Guillén.

El pitcher venezolano tuvo su primera sesión de pitcheo, en la que tiró bastantes strikes e incluso un lanzamiento que pasó cerca del manager de los Marlins de Miami. El dirigente estaba reclinado en un bate cerca del plato, observando a su compatriota venezolano, cuando una recta le pasó cerca.

Guillén gritó y esquivó la pelota con un salto.

"Se me atravesó", dijo Zambrano. "Mentira, sólo estoy bromeando".

"Esa será la última vez que lanza hacia alguien", replicó Guillén con una sonrisa.

Quizás no sea así. Zambrano quemó puentes en su salida de los Cachorros de Chicago, donde se peleó con compañeros, la dirigencia y umpires.

Los Marlins están conscientes de eso.

"Va a ser una temporada divertida para Carlos", dijo Guillén, principal responsable de que Zambrano esté en Miami. "Está impaciente por mostrarle a la gente lo bueno que puede ser (lanzando). ¿Qué si Carlos se pondrá bravo en en algún momento? Por supuesto. Quiero que se ponga bravo. Han sido años muy difíciles los que ha tenido, pero quiero que sea el de siempre".

Zambrano tuvo algunas confrontaciones con compañeros, directivos y umpires hasta que su carrera de 11 años con los Cachorros se acabó en agosto, cuando fue expulsado de un juego, se llevó todas sus pertenencias de su armario, habló de retirarse y fue suspendido sin paga.

Más tarde se disculpó, y lo volvió a hacer el miércoles.

"Solamente quería ayudar al club y hacer bien las cosas", afirmó Zambrano. "Los aficionados se merecen un campeonato en Chicago. Con suerte pueden tenerlo pronto. Han estado al pendiente de mí, y se los agradezco. No tengo más que agradecerle a todos en Chicago, pero debo seguir adelante y ayudar para que este equipo gane el campeonato".

Para lograrlo, Zambrano debe controlar sus emociones. Los cursos para el control de la ira en Chicago no fueron de ayuda.

Una de las dudas es si podrá conservar la tranquilidad en la calurosa ciudad de Miami.

"Vamos a ver", anticipó.

Fueron varias las cosas que provocaron que Zambrano estuviese alterado la temporada anterior, la peor en su carrera. Su velocidad bajó y su promedio de efectividad se disparó a 4.82, su más alta por casi una carrera.

El mes pasado, como parte del remozamiento de los Marlins, Zambrano fue adquirido a cambio del derecho Chris Volstad. Fue un acuerdo en el que Miami se expone a pocos riesgos, ya que pagará sólo 2,55 millones del salario de 18 millones de Zambrano.

Ahora está con un equipo que espera competir con los Filis y los Bravos por el título de la división Este en la Liga Nacional.

"Tenemos todo", estimó Zambrano. "Lanzadores, buen bullpen, equipo veloz, equipo con poder, buen manager. Depende de nosotros".

Para la primera práctica de la pretemporada, Zambrano apareció entre los primeros jugadores en el terreno, con el ímpetu de un novato. Tres horas después se quitó una camisa empapada de sudor tras correr.

Expresó que estaba complacido por su sesión de lanzamiento.

"Estuve tirando muchos strikes", dijo. "Mi cuerpo se siente bien. Estoy en buena forma".

Los Marlins no necesitan que lance como un as. Se incorpora a una rotación que incluye a Mark Buehrle, Josh Johnson, Ricky Nolasco y al también venezolano Aníbal Sánchez.

Pero Zambrano bien podría ser un quinto abridor de lujo.