El papa Benedicto XVI presidió un servicio solemne al comenzar la Cuaresma, y marcó a muchos fieles con la señal de la cruz con cenizas en la frente en el Miércoles de Ceniza.

Benedicto XVI ofició una misa en la Basílica de Santa Sabina, una antigua iglesia en la colina romana Aventina.

Aunque el pontífice de 84 años ha utilizado una plataforma con ruedas para moverse por la Basílica de San Pedro y conservar energía, caminó sin ayuda alguna a la llegada y salida de Santa Sabina. En su homilía, destacó que el Miércoles de Ceniza es un "día de penitencia y ayuno". La Cuaresma ayuda a preparar el espíritu entre los católicos para la Pascua de Resurrección, que este año cae el 8 de abril.

Las cenizas simbolizan entre los cristianos la mortalidad.