Siete personas murieron cuando la policía afgana disparó el miércoles para dispersar a miles de manifestantes que protestaban contra los estadounidenses por segundo día a causa de que los soldados quemaron libros sagrados musulmanes en una base militar de Kabul.

Las autoridades dijeron que las muertes tuvieron lugar en Kabul, Jalalabad, Logar y Parwan. El Ministerio de Salud dijo que por lo menos 30 personas fueron heridas.

Un médico del hospital Wazir Akbar Khan, de Kabul, dijo que unos 10 manifestantes fueron llevados al hospital por heridas de bala. El médico pidió no ser identificado.

Cuando se conoció el incidente de la quema de libros del Corán el martes, más de 2.000 afganos protestaron frente a la base aérea Bagram cerca de la capital. El hecho ocurrió el lunes cuando trabajadores afganos vieron a los soldados arrojando el material islámico en una fosa donde se quema la basura y vieron que había ejemplares del Corán y otros libros religiosos entre los desperdicios.

Las manifestaciones del miércoles en Kabul atrajeron a miles de manifestantes que entonaban "Muerte a Estados Unidos", lanzaron rocas e incendiaron neumáticos afuera del complejo donde viven contratistas extranjeros, policías y algunas fuerzas de coalición internacional.

A varios kilómetros (millas) de distancia, cientos de manifestantes dispararon al aire y lanzaron rocas contra el campo Phoenix, una base militar estadounidense, dijo el vocero en la capital Ashmatullah Stanekzai.

El general estadounidense John Allen, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Afganistán, se disculpó ante la población afgana y dijo que los libros fueron entregados inadvertidamente a la tropa para su quema.

"No fue una decisión tomada porque se tratara de material religioso", dijo Allen a la televisión de la OTAN. "Fue un error, una equivocación. En cuanto nos enteramos, la detuvimos e intervenimos".

"Examinaremos las razones por las que este material fue reunido", dijo Allen.

El presidente afgano Hamid Karzai dijo que compartía la indignación del pueblo afgano por la profanación del Corán, pero pidió no recurrir a la violencia y "ser pacientes y esperar a que concluya la investigación".

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Los periodistas de Associated Press, Amir Shah, Deb Riechmann y Patrick Quinn contribuyeron desde Kabul.