Libros religiosos musulmanes que fueron quemados en un montón de basura en una base militar estadounidense en Afganistán habían sido retirados de la biblioteca de un centro de detención cercano por contener mensajes extremistas o inscripciones, dijo el martes un oficial militar occidental.

El militar, con conocimiento del incidente, dijo que al parecer varios ejemplares del Corán y otros libros islámicos eran utilizados para fomentar el extremismo, y que los encarcelados en el Centro de Detención de Parwan escribían en esos documentos para intercambiar mensajes.

El oficial habló a condición de guardar el anonimato por no estar autorizado a comentar el incidente.

Ante el Centro de Detención de Parwan, adjunto a la Base Aérea de Bagram, al norte de Kabul, más de 2.000 afganos se concentraron para protestar contra el incidente.

La quema desató las pasiones xenófobas que ya estaban en aumento tras una década de guerra en Afganistán. Además, reforzó la posición de los afganos de que no respetan su cultura o la religión islámica.

"¡Mueran los extranjeros!", gritaron los manifestantes. Algunos dispararon sus fusiles al aire. Otros apedrearon la entrada de la base e incendiaron varios neumáticos.

El general estadounidense John Allen, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, se disculpó ante la población afgana y dijo que los libros fueron entregados inadvertidamente a la tropa para su quema.

"No fue una decisión tomada porque se tratara de material religioso", dijo Allen a la televisión de la OTAN. "No fue una decisión tomada por tratarse de la fe del islam. Fue un error. Fue una equivocación. En cuanto nos enteramos, la detuvimos e intervenimos".

"Examinaremos las razones por las que este material fue reunido", dijo Allen.

El presidente afgano Hamid Karzai condenó en una declaración el incidente y designó una comisión investigadora.