TAMPA, Florida, EE.UU. - Mariano Rivera dio a entender el lunes que 2012 podría ser su último año en las Grandes Ligas, aunque señaló que esperará hasta el final de la campaña para anunciar sus planes a largo plazo.

Al iniciar una nueva pretemporada con los Yankees de Nueva York, el cerrador panameño de 42 años indicó que ya tomó una decisión sobre si se retira o vuelve en 2013. Pero mencionó que no la divulgará hasta "quizás octubre".

"Ya se lo que hare", dijo Rivera. "Se los dire cuando este listo".

Rivera, el líder histórico de salvamentos con 603, tiene un contrato que vence al final de esta campaña.

Luego de los retiros de Bernie Williams, Andy Pettitte y Jorge Posada, Rivera y Derek Jeter (37 años) son los dos últimos sobrevivientes del núcleo de jugadores que en la decada de los 90 hicieran que los Yankees volvieran a los primeros planos.

"Mis hijos me quieren en casa", dijo Rivera. "Querían que me quedase en casa. Tuve que decirles que tenía un trabajo que hacer. Tengo obligaciones".

De retirarse, Rivera resaltó tiene muchas tareas para pasar el tiempo alejado del beisbol.

"Tengo mi iglesia, mi familia", declaró. "He sido muy bendecido. He tenido una gran carrera, pero al mismo tiempo tengo otras cosas que hacer".

Rivera soltó el brazo junto a su colega dominicano Rafael Soriano durante el primer entrenamiento de los Yankees.

Cuando le preguntaron si mantenía el mismo entusiasmo de su primera experiencia en un entrenamiento de primavera, que se remonta a hace casi 20 años, Rivera respondió enfático: "Creanlo que sí".

"Uno viene acá a competir", dijo Rivera. "Me fascina competir. Yo no vengo de paseo. Vengo para prepararme: los objetivos sobre los playoffs, la Serie Mundial".

Rivera viene de otro año sensacional, con 44 rescates y 1.91 de efectividad.

Durante el receso, el panameño se tuvo que someter a una cirugía para que le removieran polípos de sus cuerdas vocales.

"Me asuste", dijo Rivera. "Me afectó en muchas cosas. Te muestra que la muerte es algo que puede llegar súbitamente, que no se debe pasar por alto nada. Pudo haber sido cáncer. Me causó alivio cuando los resultados salieron negativos".

Rivera no pudo hablar durante una semana tras la operación.

"Me puse loco al no poder hablar", dijo. "Pero al mismo tiempo pude valorar eso".