Grecia consiguió en las primeras horas del martes un rescate financiero por 130.000 millones de euros (170.000 millones de dólares) tras un acuerdo entre sus socios de la Eurozona para impedir que Atenas incurra en una cesación de pagos de posibles consecuencias deastrosas y garantizar la supervivencia del euro.

Sin embargo, el conjunto de medidas necesarias para la viabilidad del rescate — como la puesta en marcha de mayores ajustes en Grecia y la aprobación de los parlamentos escépticos de Alemania y Holanda — no implican que se haya puesto fin a la crisis derivada del abultamiento de la deuda soberana en el continente.

Los mercados respondieron con cautela a este acuerdo que se esperaba desde hace tiempo, aunque el euro logró ciertos avances ante la disminución de los temores de que Grecia pudiera declarar en marzo una suspensión de pagos a causa de sus pesada carga de la deuda.

Los ministros de finanzas de Grecia y de las otras 16 naciones que utilizan el euro como moneda negociaron hasta las primeras horas de la mañana sobre los detalles del rescate financiero, y lograron concesiones de último minuto de los tenedores privados de la deuda emitida por Atenas.

La eurozona y el Fondo Monetario Internacional, que facilitarán los recursos del nuevo rescate financiero, expresaron confianza en que el nuevo programa ponga finalmente a Grecia en una posición en la que ésta pueda sobrevivir sin el apoyo exterior y garantice su permanencia en la unión monetaria.

El acuerdo, que estuvo en preparación durante meses, prevé reducciones importantes a la deuda griega en todos los frentes, con concesiones de los acreedores privados e institucionales mayores a las que éstos consideraron antes poposibles.

En un punto prioritario para los nuevos créditos de rescate, Grecia solicitará a los bancos y otros fondos de inversión que le condonen 107.000 millones de euros (142.000 millones de dólares) en deuda, mientras que el Banco Central Europeo y los bancos centrales nacionales de la eurozona renunciarán a sus ganancias derivadas de su tenencia de bonos griegos.

"No es (un programa) sencillo, sino ambicioso", dijo Christine Lagarde, jefa del FMI. Agregó que había considerable riesgo de que la economía griega no pueda crecer al ritmo que esperan los acreedores internacionales del país.

El acuerdo reducirá algo de presión a la unión monetaria de 17 países que arrastra desde hace dos años una seria crisis a causa del abultamiento de las deudas soberanas.

Sin el acuerdo, Grecia afrontaba para marzo una cesación de pagos de posibles consecuencias calamitosas y quizá hasta su salida de la eurozona.

Las discusiones se prolongaron hasta las primeras horas del martes debido a que los ministros discutían el nivel de la reducción de la deuda de Grecia para que el país tenga capacidad de reembolsarla sin incrementarle los compromisos financieros.

"No es exagerado decir que hoy es un día histórico para la economía griega", dijo el primer ministro griego Lucas Papademos, quien acudió a la reunión a toda prisa para dar realce a las solicitudes de asistencia de su país.

Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo y quien preside las reuniones de los ministros de finanzas de la Eurozona, dijo que se solicitó a los tenedores privados de bonos de Grecia — principalmente bancos y fondos de inversión — que asuman una pérdida da valor facial de 53,5% en los documentos.

Se estima que un nivel de endeudamiento de 120,5% del PIB es cercano a la cantidad máxima sostenible para Grecia.

Por su parte, el comisionado de asuntos económicos de la Unión Europea, Olli Ren, anunció que está garantizado el cumplimiento por parte de Grecia de las condiciones del nuevo rescate financiero con una cuenta separada que contiene recursos suficientes para que el país pague su deuda durante tres meses.

Las autoridades dijeron que el acuerdo reducirá la carga de la deuda a Grecia a un nivel máximo viable después de que los tenedores de bonos asuman en parte pérdidas importantes en los documentos tal como se les ha solicitado.

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Los periodistas de The Associated Press, Don Melvin, en Bruselas, y Derek Gatopoulos, en Atenas, contribuyeron a este despacho.