El origen del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) es un misterio en todo el mundo, pero más todavía en África, un continente donde el sida sigue siendo mortal para la mayoría de la población, en especial para los niños.

Científicos del Centro Internacional de Investigaciones Médicas de Franceville (CIRMF en sus siglas en francés), en Gabón, trabajan cada día intentando descubrir cuándo y cómo surgió una de las mayores pandemias del continente africano.

"El primer contagio en humanos data de los 90, pero puede que ya se encontrara en los monos desde hace cientos de años. Puede que el virus estuviera en los monos desde siempre", señaló François Rouet, responsable del laboratorio de Retrovirología del CIRMF.

Rouet explicó a Efe que una de las teorías que existen sobre cómo se transmitió el VIH de los primates a los humanos es que estos últimos tuvieran contacto con algún animal que hubieran fallecido de esta enfermedad.

"Por eso, una de nuestras principales tareas es informar a la población que sea susceptible de utilizarlos como alimento de los riesgos que corren, y en ese sentido los casos de infección por esta vía han disminuido", indicó.

Francés de nacimiento y biólogo de profesión, Rouet, que ha trabajado en países como Burkina Faso y Kenia, se muestra especialmente preocupado por los casos en los que la presencia del virus del sida se demuestra en pacientes neonatales.

"En el centro realizamos análisis a las mujeres embarazadas que lo padecen y tratamos de salvar la vida de sus hijos con un tratamiento previo, pero en la mayoría de los casos los pequeños mueren al poco tiempo de nacer", señaló.

Ciento sesenta personas, el 45 por ciento de ellas gaboneses, llevan a cabo sus investigaciones en el campus del CIRMF, que se levanta sobre una explanada de 47 hectáreas rodeada de selva.

Además de los estudios sobre el sida, el centro cuenta con laboratorios en los que se analizan otras enfermedades virales típicas de la zona, como el ébola o el paludismo, y recibe cada año un promedio de 25 estudiantes de medicina becados por su interés en este tipo de investigaciones.

Junto a las instalaciones para el análisis en humanos, el CIRMF cuenta además con un centro de primatología, que acoge actualmente a 400 primates, entre ellos, cinco gorilas y 56 chimpancés, además de macacos y mandriles, la especie más significativa en Gabón.

"No se experimenta con ellos, está totalmente prohibido en el país desde hace ya muchos años, pero se les cura si llegaron aquí enfermos y se les intenta reintroducir en su ecosistema", subrayó Jean Paul González, director general y científico del CIRMF.

González aclaró que la única investigación que se realiza con ellos es de carácter antropológico, para observar su comportamiento y sus relaciones con otras especies, y, en todo caso, "analizamos su sangre cuando llegan infectados por algún tipo de virus".

El hecho de que Gabón sea un país pequeño -de apenas 1,5 millones de habitantes, con una densidad de población muy baja, fue clave para que se decidiera construir allí un centro de investigación de estas características.

Los inicios del CIRMF se remontan al año 1970 cuando, por decisión del anterior presidente, Omar Bongo Ondimba, se tuvo la iniciativa de construir en las cercanías de Franceville un espacio dedicado al estudio de la infertilidad en el país.

Inaugurado finalmente en 1979, el centro, referencia en los estudios médicos y científicos para todo África central, cuenta con la más alta tecnología en este tipo de investigaciones.

Pero, además, el CIRMF recibe a numerosos colaboradores internacionales en áreas tan diversas como la arqueología, la genética y la botánica, que lo han convertido en un centro internacional de la biodiversidad y el estudio de enfermedades tropicales.

"Tratamos de dar respuesta a las enfermedades, en especial a aquellas que afectan directamente a la población africana, y nos adaptamos a los cambios que puedan experimentar buscando siempre nuevas soluciones", concluyó González.

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