En medio de gran expectativa y tranquilidad los venezolanos acudían el domingo a las urnas para elegir en unas inéditas primarias al rival del presidente Hugo Chávez para los comicios generales de octubre.

El evento electoral convocado por la coalición opositora de la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) está abierto a los 18,2 millones de electores venezolanos quienes por primera vez en la historia del país tendrán la oportunidad de elegir un candidato presidencial.
La MUD, organizadora de la consulta, tiene previsto mantener abiertas las 7.691 mesas electorales en todo el país hasta las 20.30 GMT pero es posible que el horario se extienda si hay electores esperando para votar en los centros.

La presidenta de la comisión electoral de la MUD, Teresa Albanes, dijo en conferencia de prensa que "97% de las mesas" estaban operando y que sólo se habían reportado problemas en algunos estados por fallas en el servicio de luz y problemas en algunas máquinas de votación.
Para la realización de la consulta la MUD recibió el apoyo técnico y logístico del Consejo Nacional Electoral (CNE) que facilitó los equipos de votación automatizada y apoyará en el conteo de los sufragios. A su vez, miembros de las fuerzas armadas prestan apoyo de seguridad en los centros de votación.

En estas primarias los venezolanos elegirán al candidato presidencial de la oposición y a los postulantes a 17 gobernaciones y 249 alcaldías.

Entre los precandidatos presidenciales están el gobernador del estado central de Miranda, Henrique Capriles, de 39 años; el gobernador del estado occidental de Zulia, Pablo Pérez, de 42; la congresista independiente María Corina Machado, de 44; el ex embajador ante las Naciones Unidas, Diego Arria, de 73; y el ex diputado izquierdista Pablo Medina, de 64.
Las principales encuestas dan como favorito a Capriles, un abogado centroizquierdista que supera por más de 10 puntos porcentuales a su más cercano rival, Pérez.

Capriles se identifica como un progresista que aspira a utilizar los ingresos petroleros para impulsar la producción y la inversión pública y privada, generar masivas fuentes de empleo e impulsar la educación, que considera fundamental para combatir la pobreza.
"Vamos a superar todas las expectativas de participación", dijo Capriles al votar en medio de una gran algarabía en un colegio del este de Caracas.

"La fuerza de la esperanza siempre derrota al miedo.... puede con cualquier obstáculo que nos pongan en el camino. Hoy es un día de la esperanza, hoy es un día grande para los venezolanos", agregó.

Pérez, un abogado que consolidó su carrera política desde la gobernación del estado petrolero del Zulia a la que llegó en 2008, no dista mucho de Capriles en cuanto a sus propuestas de gobierno pero pone énfasis en la descentralización y el combate a la delincuencia, considerada por los venezolanos el mayor problema del país.

"Esta es la oportunidad que tenemos para aspirar al cambio que queremos en Venezuela", dijo Pérez a la prensa antes de votar en la ciudad occidental de Maracaibo mientras era saludado por decenas de seguidores.

Pérez alabó el desarrollo de la consulta por el clima de "tranquilidad, transparencia y respeto"
"La mayoría de Venezuela con cada voto dirá que es el momento de un nuevo país", declaró por su parte Machado desde su centro de votación, en el este de la capital, al instar a la población a vencer el miedo y salir a votar.

Agregó que "la valentía no significa no sentir miedo sino saber dominarlo... Quien es neutral frente a la injusticia se pone de lado del opresor".

Existe gran expectativa sobre si los venezolanos se animarán a participar de las primarias masivamente. Desde el oficialismo se ha desestimado el acto electoral asegurando que la asistencia será muy baja, mientras que la MUD ha acusado sin pruebas al gobierno de promover una campaña de amedrentamiento entre los empleados públicos, contratistas y beneficiarios de programas sociales para evitar que voten.

El profesor de la maestría de Ciencias Políticas de la Universidad Simón Bolívar, José Vicente Carrasquero, afirmó que la asistencia del electorado representará una importante medición sobre la capacidad de convocatoria de la oposición.

"Mientras mayor participación peor la noticia para Chávez... porque eso quiere decir que la gente le está perdiendo el miedo a los posibles controles del gobierno", indicó Carrasquero.
A diferencia de las contiendas presidenciales de 2000 y 2006, la mayoría de los analistas coinciden en que la oposición se encuentra en mejores condiciones para enfrentar este año a Chávez debido al desgaste que vive el mandatario después de 13 años de gobierno y la acumulación de problemas como la creciente criminalidad y una galopante inflación.

"Decidí salir a votar para expresar mi descontento total. En 12 años este país se ha ido abajo", comentó Rubén Rodríguez, un humilde carpintero de 59 años, mientras aguardaba para votar en una escuela del este de Caracas.

"Me parece fundamental pensar, escoger y seleccionar al presidente que nos sacará de este hueco en que estamos", afirmó por su parte Rosa Vera, un ama de casa de 65 años.
Chávez en tanto encabezó un desfile cívico-militar en el vecino estado Aragua y dijo respecto de los comicios presidenciales del 7 de octubre que "no podemos permitir, bajo ninguna circunstancia, que Venezuela vuelva a perder su independencia, esta que hemos logrado en los últimos 20 años, desde el 4 de febrero de 1992 (cuando irrumpió en la escena nacional tras encabezar un fallido golpe de Estado). La independencia es fundamental para impulsar nuestro desarrollo económico, social, cultural, moral".

En anteriores discursos Chávez ha insistido en que no le importa quién resulte candidato de la oposición ya que está confiado en que ninguno de sus rivales será capaz de derrotarlo. El mandatario acostumbra criticar a sus adversarios a los que presenta como agentes de la elite política y económica de Venezuela y Estados Unidos.

Tras superar el tratamiento de quimioterapia al que se sometió por el cáncer que le detectaron a mediados del año pasado, Chávez se muestra ahora más fortalecido y enérgico y asegura sentirse en inmejorables condiciones para derrotar a sus adversarios y obtener un tercer mandato consecutivo.

En los últimos meses el gobernante, de 57 años, ha retomado la totalidad de sus actividades públicas y sus maratónicos discursos televisados.

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