Federaciones patronales y de trabajadores en Grecia intentarán el miércoles comenzar las negociaciones solicitadas por el gobierno para recortar los salarios en el sector privado, una semana después de que manifestantes comunistas bloquearon el primer intento.

Las negociaciones siguen una intensa presión de los acreedores internacionales de la endeudada Grecia por conseguir nuevas reformas laborales que aumenten la rezagada competitividad.

El gobierno ha advertido que si las negociaciones resultan infructíferas podría imponer por ley la reducción de salarios. El primer ministro Lucas Papademos declaró que el fracaso podría interrumpir el flujo del vital dinero internacional para Grecia, precipitando la quiebra del país y su salida de la eurozona.

GSEE, el principal sindicato de trabajadores del país, descartó cualquier recorte al salario mensual mínimo de 751 euros (977 dólares), algo que también quiere evitar la federación patronal del país, la SEV.

Grecia está en el cuarto año de una profunda recesión y con un desempleo casi récord.