Cientos de manifestantes llegaron el martes al Capitolio para protestar contra los intentos de la gobernadora de Nuevo México, Susana Martínez, de revocar una ley estatal que permite a inmigrantes sin permiso de estancia en el país obtener la licencia de manejo.

Una coalición de grupos de inmigrantes, organizaciones religiosas y activistas estudiantiles de todo el estado se reunieron en el inmueble de planta redonda y marcharon alrededor del edificio del Capitolio en lo que se ha convertido en una escena común desde que Martínez tomó el cargo el año pasado.

Los manifestantes entonaron consignas contra Martínez y mostraron carteles que decían "Nuevo México no es Arizona", mientras intercesores presionaban a la gobernadora y a legisladores estatales para que mantuvieran vigente la ley.

Otros portaban platos de papel con la imagen de Martínez pegada en el frente y un signo de interrogación en la parte posterior para acentuar que los funcionarios estatales no podrán tener conocimiento sobre algunos conductores en la autopista si la ley es abolida, según los activistas.

Mientras tanto, algunos niños traídos a la manifestación vestían playeras con la frase: "Mi madre es una inmigrante".

"Todos nosotros necesitamos llegar a algún lugar. Es decir, todos necesitamos manejar", dijo Karina Burciaga, una estudiante universitaria de 18 años quien fue traída al país sin autorización desde México cuando era pequeña. "Es esencial para (tener) comunidades más seguras".

José Castro, de 17 años y residente de Albuquerque, señaló que la materia no es sólo un asunto de inmigrantes que tratan de obtener empleo, sino también de algunos estudiantes de secundaria que necesitan un auto para llegar a la escuela.

"Conozco a mucha gente que necesita la licencia para manejar hacia la escuela", agregó Castro. "Ellos quieren acatar la ley".

Después de la protesta, intercesores por los derechos de los inmigrantes y sus aliados se mostraron dispuestos a cabildear ante los legisladores.

Nuevo México es uno de tres estados — incluidos Washington y Utah — en los cuales los inmigrantes sin permiso de estancia en Estados Unidos pueden obtener licencia de manejo debido a que no se exige prueba de ciudadanía.

Pero Martínez está presionando a los legisladores estatales para que revoquen la ley al argumentar que está sujeta al fraude y el estado se ha convertido en un imán para los inmigrantes que buscan una licencia de manejo que pueda ser utilizada como identificación en cualquier parte. Durante su informe anual de gobierno, la mandataria estatal exhortó a los legisladores a votar por la anulación y citó sondeos que mostraban que la mayoría de los residentes en Nuevo México están a favor de derogarla.

"Este tema ha sido debatido meticulosamente", dijo Martínez a los legisladores. "El deseo de los neomexicanos es claro. Y es tiempo de votar para anular esta ley".

Partidarios y algunas autoridades dicen que la ley ha ayudado a mantener un mejor registro de los conductores en el estado y ha vuelto seguro conducir porque obliga a los inmigrantes irregulares a comprar seguros y dar a las autoridades estatales sus datos personales.

La actual batalla entre los defensores de los inmigrantes hispanos y Martínez, la única gobernadora hispana en Estados Unidos, inició casi desde el momento en que llegó al poder el año pasado. La republicana presionó sin éxito para la anulación durante la última sesión legislativa regular y durante una sesión especial sobre el tema de los nuevos distritos legislativos en el estado.

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Russell Contreras está en Twitter como @russcontreras