Efectivos leales a Moamar Gadafi recuperaron el control de una población libia e izaron la bandera verde del régimen depuesto, dijeron el martes un funcionario y un jefe militar, en la rebelión más grave que ha enfrentado el nuevo gobierno.

La toma de Bani Walid se produjo en momentos que los gobernantes interinos intentan sofocar los persistentes focos de resistencia de las fuerzas gadafistas y unificar al país norteafricano tres meses después de la captura y muerte del dictador.

Cientos de efectivos de los restos de las fuerzas de Gadafi, bien entrenados y pertrechados, izaron la bandera verde en algunos edificios de esta población del oeste del país el lunes por la noche tras horas de enfrentamientos que expulsaron a la "brigada revolucionaria" local, dijo Mubarak al-Fatamni, titular del concejo municipal de Bani Walid.

Las brigadas revolucionarias son milicias nominalmente leales al Consejo Nacional de Transición, el actual gobierno interino.

Al-Fatamni, que huyó a la cercana ciudad de Misrata tras el ataque, dijo que cuatro combatientes revolucionarios resultaron muertos y 25 quedaron heridos.

El jefe del consejo militar de Bani Walid, Abdulá al-Khazmi, también informó que leales a Gadafi habían tomado la ciudad. Habló con The Associated Press desde una posición de combate en las afueras orientales de la urbe, donde fueron emplazados cientos de refuerzos partidarios del gobierno provenientes de Bengasi, con caravanas de vehículos equipados con ametralladoras.

Un comandante de alto rango de una brigada revolucionaria en Bani Walid, Alí al-Fatamni, quien estuvo presente en Bengasi durante el ataque, dijo que perdió contacto con otros combatientes en el poblado.

Bani Walid, en las montañas a 140 kilómetros (90 millas) al sureste de Trípoli, fue uno de los últimos bastiones de Gadafi en sucumbir a las fuerzas revolucionarias tras una guerra civil de meses.