La Organización de las Naciones Unidas está investigando dos nuevas acusaciones de abuso y "explotación sexual" de niños en Haití por parte de su policía, dijo el lunes el vocero Martin Nesirky.

Un caso involucra a agentes de policía de la ONU en la capital haitiana de Puerto Príncipe, señaló Nesirky. Los elementos fueron retirados de su tarea mientras se realiza una investigación, agregó. El segundo caso involucra a uno o más miembros de la unidad policiaca en la ciudad de Gonaives, en el norte del país.

Nesirky no proporcionó las nacionalidades de los policías ni otros detalles.

"Las Naciones Unidas están indignadas por estas acusaciones y toma extremadamente en serio su responsabilidad de encargarse de ellas", dijo Nesirky.

El portavoz señaló que la misión de la organización en Haití alertó la semana pasada a las oficinas generales de la ONU en Nueva York sobre las acusaciones.

Los nuevos cargos de abuso ocurren apenas meses después de que seis efectivos uruguayos que integraban las fuerzas del organismo internacional destacadas en la nación caribeña fueron acusados de violar a un joven haitiano. Ese caso fue referido al sistema judicial de Uruguay.

Nesirky dijo que si bien los países de origen investigan a sus miembros militares que participan en las misiones de pacificación, la ONU indaga a los agentes de policía.

Las acusaciones de abuso han acosado a las misiones pacificadoras de la ONU desde su nacimiento hace más de 50 años.

El asunto fue lanzado a la luz pública después de que la ONU encontró a principios del 2005 que fuerzas pacificadoras en el Congo tenían relaciones sexuales con mujeres y niñas congolesas, usualmente a cambio de alimento y cantidades pequeñas de dinero.

El departamento de pacificación del organismo instituyó una política de "cero tolerancia" hacia el abuso sexual, un código nuevo de conducta para sus más de 110.000 efectivos desplegados en el mundo, y nueva capacitación para todos los oficiales y el personal de la ONU.

No obstante, persisten las acusaciones de abuso sexual.

Entre las razones principales por las que Ban Ki-moon obtuvo el respaldo de Estados Unidos para convertirse en secretario general del organismo en enero del 2007 fue su promesa de restaurar la reputación de la ONU — estropeada por corrupción en sus compras y abuso sexual de sus fuerzas pacificadoras — a través de una supervisión efectiva.