Joe Paterno, el técnico con más victorias en el fútbol americano universitario, murió el domingo a los 85 años, poco más de dos meses después que su carrera terminó en forma abrupta por presuntos casos de abuso sexual de menores que no denunció.

La familia del ex entrenador de la Universidad de Penn State confirmó su deceso mediante un comunicado. Paterno murió a las 9:25 de la mañana por el cáncer de pulmón que le habían diagnosticado hace 65 días, detalló el centro médico Mount Nittany.

"Murió como vivió", dijo la familia en el texto. "Luchó con fuerza hasta el final, mantuvo una actitud positiva, sólo pensaba en los demás y recordaba constantemente a todos las grandes bendiciones que había tenido en la vida. Sus ambiciones eran grandes, pero nunca creyó que para alcanzarlas debía abandonar Happy Valley (la región en torno al campus universitario). Fue un hombre dedicado a su familia, su universidad, sus jugadores y su comunidad".

El hijo de Paterno, Scott, anunció el 18 de noviembre que su padre recibía tratamiento por un cáncer de pulmón, diagnosticado a mediados de ese mes cuando fue al médico por una bronquitis. Un par de semanas después, Paterno se fracturó la pelvis en una caída, pero no debió ser operado.

A la largo de su ilustre carrera, Paterno obtuvo 409 victorias en 46 temporadas, además de dos campeonatos nacionales.

Pero su reputación, labrada con el ideal de ganar con gallardía, quedó mancillada cuando su ex entrenador asistente Jerry Sandusky fue acusado de abusar sexualmente de 10 menores de edad en un período de 15 años, en algunos casos dentro del edificio del equipo de fútbol de la universidad.

Al conocerse las denuncias contra Sandusky, Paterno dijo que renunciaría al final de la reciente temporada. Pero las autoridades de la universidad lo despidieron el 9 de noviembre en medio de un escándalo que también le costó el puesto al presidente de la entidad.

En total, Paterno guió a cinco equipos en temporadas invictas y sin empates. Los Nittany Lions disputaron 37 finales de postemporada o "bowls". Más de 250 de los jugadores que dirigió terminaron en la liga profesional NFL.

"Pasará a la historia como el más grande entrenador de fútbol americano de todos los tiempos", dijo el entrenador de Ohio State, Urban Meyer, después que su equipo de entonces, los Gators de Florida, derrotó 37-24 a Penn State en el Outback Bowl del año pasado.

Paterno estaba hospitalizado en observación desde el 13 de enero debido a lo que su familia dijo eran complicaciones menores derivadas del tratamiento contra el cáncer.

No mucho antes, Paterno concedió a The Washington Post su única entrevista desde que dejó el cargo. Se mostró frágil: usaba una peluca y susurraba al hablar. La segunda mitad de su entrevista de dos días la dio en la cama.

"No supe qué camino tomar... y preferí no meterme y cometer un error", dijo Paterno al explicar por qué nunca recurrió a la policía al recibir en 2002 la denuncia de los abusos de Sandusky de boca del entrenador asistente Mike McQueary. Paterno sólo reportó el problema a las autoridades universitarias.

"Sabes, (McQueary) no quiso entrar mucho en detalles", dijo Paterno. "Y para ser franco no estoy seguro de que (llamar a la policía) hubiera hecho ningún bien, porque nunca escuché hablar de, de violación y de un hombre. Así que hice lo que pensé era mejor. Hablé con la gente que pensé que, si había un problema, le daría seguimiento".

Los últimos días de la carrera de Paterno en Penn State fueron sin duda los más difíciles en sus 61 años con la universidad y 46 temporadas como entrenador. Debido a que era prácticamente venerado como un santo, su caída fue más extraordinaria.

Durante una impactante semana a principios de noviembre, Sandusky, ex coordinador defensivo y quien llegó a ser considerado el eventual sucesor de Paterno antes de retirarse en 1999, fue acusado de abusar sexualmente de 10 niños y adolescentes a los que ayudaba con una fundación.

Dos funcionarios universitarios renunciaron debido a las acusaciones de perjurio en su contra tras la pesquisa a Sandusky de un jurado de instrucción.

La atención se centró de inmediato en una presunta violación que habría ocurrido en una ducha del vestuario de fútbol americano de Penn State, de la que McQueary fue testigo.

McQueary declaró al jurado que había visto cuando Sandusky violaba al chico y que se lo contó a Paterno, quien esperó un día antes de alertar a las autoridades de Penn State.

Jamás se avisó a la policía y el jefe policial del estado afirmó después que Paterno no había cumplido su responsabilidad moral.

El domingo, Sandusky emitió un comunicado en que dijo: "¡Este es un día triste!".

"Nadie podrá borrar los recuerdos que compartimos de un gran hombre, su familia y toda la gente maravillosa que fue parte de su vida", agregó Sandusky, que será enjuiciado por 52 cargos criminales y niega las acusaciones.

La familia de Paterno, en tanto, se concentró en el legado del ex entrenador en las décadas anteriores al escándalo.

"Como lo muestran los últimos 61 años, Joe logró un impacto increíble", afirmó la familia en su declaración. "Nuestra familia sintió y apreció ese impacto manifestado en la forma de miles de cartas y buenos deseos junto con innumerables actos de bondad de personas en cuyas vidas él había influido. Es evidente también en los miles de deportistas estudiantiles triunfantes que multiplicaron ese impacto al esparcirse por el país".