Joe Paterno, el técnico más exitoso en cuanto a victorias en el fútbol americano universitario en Estados Unidos pero cuya carrera terminó abruptamente en medio de un escándalo de pederastia, falleció a los 85 años.

La familia de Paterno confirmó el deceso del ex entrenador de la Universidad de Penn State mediante un comunicado divulgado el domingo.

"Murió como vivió", dijo la familia en el texto. "Luchó duro hasta el final, mantuvo una actitud positiva, sólo pensaba en los demás y recordaba constantemente a todos las grandes bendiciones que había tenido en la vida. Sus ambiciones eran de grandes, pero nunca creyó que para alcanzarlas debía abandonar a Happy Valley (como se conoce la región en torno al campus universitario). Fue un hombre dedicado a su familia, su universidad, sus jugadores y su comunidad".

El hijo de Paterno, Scott, anunció el 18 de noviembre que su padre recibía tratamiento por cáncer de pulmón, el cual fue diagnosticado a mediados de ese mes tras una cita de rutina por una bronquitis. Un par de semanas después, Paterno también se fracturó la pelvis tras sufrir una caída, pero no debió ser operado.

A la largo de su ilustre carrera, Paterno obtuvo 409 victorias en 46 temporadas, además de dos campeonatos nacionales.

Pero su reputación, labrada con el ideal de ganar con gallardía, quedó mancillada cuando un ex asistente fue acusado de abusar sexualmente de 10 menores de edad durante un periodo que abarcó 15 años, en algunos casos en el mismo complejo deportivo de la universidad.

Sus detractores le criticaron al sostener que hizo muy poco para evitar los abusos. Fue despedido el 9 de noviembre a raíz del escándalo.

En total, Paterno guió a cinco equipos en temporadas invictas y sin empates. Los Nittany Lions disputaron 37 partidos de postemporada. Más de 250 de los jugadores que dirigió terminaron en la NFL.

"Pasará a la historia como el entrenador de fútbol (universitario) más grande de todos los tiempos", dijo el entrenador de Ohio State, Urban Meyer, después de que su ex equipo, los Gators de Florida, derrotaran 37-24 a Penn State en el Outback Bowl de 2011.

Paterno se encontraba hospitalizado desde el 13 de enero para estar en observación debido a lo que su familia describía como complicaciones menores derivadas de tratamientos contra el cáncer.

No mucho tiempo antes de esta fecha, Paterno concedió a The Washington Post su única entrevista desde que dejó el cargo.

Se afirmó entonces que Paterno tenía un estado de salud frágil, que susurraba al hablar y que usaba peluca. La segunda mitad de su entrevista de dos días tuvo lugar al lado de la cama de él.

"Como lo muestran los últimos 61 años, Joe había logrado un impacto increíble", afirmó la familia en la declaración.

"Nuestra familia sintió y apreció ese impacto manifestado en la forma de miles de cartas y buenos deseos durante innumerables actos de bondad de personas cuyas vidas él había tocado. Es evidente también en lo miles de deportistas estudiantiles triunfantes que multiplicaron ese impacto al esparcirse por el país".

Los últimos días de la carrera de Paterno con Penn State fueron sin duda los más difíciles en sus 61 años con la universidad y 46 temporadas como entrenador.

Debido a la imagen de Paterno —prácticamente venerado como un santo— su caída fue más que extraordinaria.

Durante una impactante semana a principios de noviembre, Paterno estuvo envuelto en un escándalo que lo obligó a dejar el cargo porque no se había presentado ante la policía en 2002 cuando se le indicó que un menor de edad fue agredido sexualmente dentro del complejo de fútbol.

"No supe qué camino tomar... y preferí no ir y cometer un error", dijo en la entrevista con el Post.

Jerry Sandusky, ex coordinador defensivo y quien era considerado sucesor de Paterno antes de que se retirara en 1999, fue acusado de abusar sexualmente a 10 chicos durante 15 años.

Dos funcionarios universitarios renunciaron debido a las acusaciones de perjurio en su contra tras la pesquisa a Sandusky de un jurado investigador.

Sin embargo, la atención se centró de inmediato en una presunta violación que habría ocurrido en una regadera del predio, y de la que fue testigo Mike McQueary, ayudante en aquel entonces.

En su testimonio, McQueary dijo que había visto cuando Sandusky abusaba del chico y que se lo contó a Paterno, quien esperó un día antes de alertar a las autoridades escolares.

Jamás se avisó a la policía y el jefe policial del estado afirmó después que Paterno no había cumplido su responsabilidad moral porque no se puso en contacto con la policía.

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