El ex titular de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, ha dado un paso enorme para convertirse en la alternativa a Mitt Romney entre los aspirantes a la candidatura presidencial republicana que los adeptos al movimiento "Tea Party" y los conservadores sociales venían buscando desde hacía meses.

La victoria de Gingrich el sábado en la primaria de Carolina del Sur interrumpió la tendencia que se venía perfilando en favor de Romney, el ex gobernador de Massachusetts que despierta pocas pasiones pero que tiene la imagen, los fondos, la experiencia y la disciplina como para desafiar al presidente Barack Obama en las elecciones de noviembre.

Hasta hace pocos días, parecía que los activistas del partido se conformarían con Romney, pero ahora el partido no podrá evitar una puja encarnizada y quizás prolongada en busca de la candidatura presidencial. Será una profunda toma de conciencia entre los republicanos y podría presentar asperezas.

Por supuesto, Romney todavía puede ganar la candidatura. Lleva varias ventajas a la Florida y más allá, y los conocedores del partido siguen considerándolo el principal aspirante.

Además, es concebible que el ex senador de Pensilvania Rick Santorum pueda arrebatar a Gingrich su condición como su principal adversario. Después de todo, Santorum superó a Gingrich en Iowa y Nueva Hampshire.

Sin embargo, el tercer puesto de Santorum en Carolina del Sur indudablemente hará que varios dirigentes conservadores lo insten a hacerse a un lado para respaldar a Gingrich, como lo hizo el jueves el gobernador de Texas, Rick Perry.

Aunque Santorum reavive su campaña en la Florida, el debate fundamental en el seno del partido será el mismo. Los votantes asocian a Gingrich y Santorum con cuestiones sociales como el aborto y con una lealtad inquebrantable a los ideales conservadores.

En eso contrastan con la flexibilidad de Romney, quien anteriormente apoyó la legalización del aborto, el control de las armas y los derechos de los homosexuales.

El representante de Texas Ron Paul permanecerá en la puja, pero sólo figura tangencialmente en dichas discusiones. Sus partidarios son en general una mezcla de libertarios, aislacionistas y pacifistas, muchos de los cuales abandonarán al candidato republicano si no es el legislador texano.

Estratégicamente, Romney mantiene una gran ventaja en dinero y organización, pero enfrenta un dilema. Gingrich resucitó su campaña en este estado con actuaciones combativas en los debates, en los cuales casi mostró desprecio por Obama y los medios de comunicación. A Romney le encantaría neutralizar esto reduciendo drásticamente el número de los debates.

Sin embargo, eludir a Gingrich después de perder frente a él en Carolina del Sur mostraría temor y los cuatro candidatos deberán debatir el lunes en la Florida.