Uno de los bebés más pequeños del mundo que han sobrevivido al nacimiento — en este caso una niña — se prepara para irse del hospital a su casa.

Cuando nació, Melinda Star Guido pesaba apenas 269,316 gramos (9,5 onzas), menos que una gaseosa en lata.

Tras pasar sus primeros meses de vida en la unidad neonatal de cuidado intensivo, la niña recibirá el viernes la despedida de un equipo de médicos y enfermeras.

Melinda mantiene un crecimiento constante y gana peso desde que nació prematuramente en agosto, con 24 semanas de anticipación, en el Centro Médico Condado de Los Angeles-Universidad del Sur de California.

La niña se convirtió en la tercera criatura humana más pequeña del mundo y en la segunda más pequeña en Estados Unidos.

La bebé pesa ahora 2,04 kilogramos (4,5 libras) y los médicos afirman que logró suficiente progreso como para que se le diera de alta.

Es demasiado pronto para saber cómo le irá en su desarrollo físico y mental, aunque los médicos tienen planeado vigilarla los próximos seis años.

La mayoría de bebés que nacen de tamaño diminuto no sobreviven siquiera con antención médica avanzada.