No está claro si los agricultores de Georgia y Alabama afrontarán una escasez de mano de obra como consecuencia de nuevas legislaciones diseñadas para combatir a los extranjeros que están en el país ilegalmente, pero algunos ya empiezan a tomar medidas y modificar sus planes para las cosechas de este año.

Hay quienes dicen que podrían reducir sus cosechas o plantar cultivos que no requieran tanta mano de obra, mientras que otros se preparan para pagar sueldos más altos y están apelando a nuevos métodos para reclutar trabajadores.

"Se están produciendo algunos cambios, pero es un poco temprano para hablar", expresó Charles Hall, director ejecutivo de la Asociación de Agricultores de Frutas y Vegetales de Georgia.

En Georgia y Alabama se aprobaron severas leyes para combatir la inmigración ilegal, que según los agricultores están ahuyentando a los trabajadores del campo.

Desde que se aprobaron esas leyes el año pasado, los agricultores de ambos estados vienen diciendo que no tienen suficientes peones pues muchos extranjeros no han regresado y no encuentran con quién reemplazarlos. Tanto agricultores como funcionarios del gobierno estatal reportaron que algunas cosechas se pudrieron en los campos porque no hubo suficientes peones para recogerlas.

Los agricultores sostienen que los ciudadanos estadounidenses no están interesados en trabajar como peones de campo, pero hay quienes dicen que lo que sucede es que la paga es tan baja que no resulta tentadora para los trabajadores con papeles.

Brett Hall, subjefe del departamento de agricultura de Alabama, dijo que los viveros de todo el estado están tratando de conseguir 2.000 peones con miras a la cosecha de la primavera (segundo trimestre del año). Muchos propietarios de viveros acuden a ferias laborales en la esperanza de encontrar trabajadores.

Agregó que otros dueños de viveros no están ordenando semillas ni equipo nuevo porque creen que no tendrán suficientes trabajadores.

"Antes de esta ley, los trabajadores migrantes venían solos. Sabían cuándo se los necesitaba", dijo Hall. "Eso ya no sucede".

En Georgia, algunos agricultores especializados en la renombrada cebolla Vidalia están sembrando superficies menores de esta planta que requiere mucha mano de obra, lo que podría causar una reducción del 10% en la producción, según Bob Stafford, director del Consejo Empresarial de la Cebolla Vidalia.

Stafford dijo que no está claro si esto generará un aumento en los precios de esta cebolla dulzona porque los precios dependen de numerosos factores, incluidos el clima y el costo de los combustibles.

Aries Haygood, presidente del Comité de la Cebolla Vidalia, señaló que estaba reduciendo el área de cultivo un 15% en su campo cerca de Lyons, Georgia, por la incertidumbre en torno a la mano de obra y otros factores.

Haygood y otros agricultores de los dos estados usan el programa federal de trabajadores extranjeros temporales conocido como H-2A, que permite a los agricultores traer una cantidad ilimitada de peones agrícolas para la temporada de cultivos.

Algunos de ellos, no obstante, se quejan de que es demasiado costoso y no les da suficiente flexibilidad.

Haygood dijo que es muy difícil calcular los períodos de cosecha y que a veces las visas de los peones expiran antes de que se haya completado el trabajo.

Dawson Morton, abogado del Programa de Servicios Legales de Georgia, rechazó las quejas sobre el programa de trabajadores por temporada y dijo que el problema de fondo es que los agricultores no quieren pagar los sueldos establecidos por las leyes laborales ni ofrecer alojamiento con comodidades básicas.

"Las condiciones de la H-2A no son para nada extravagantes", afirmó Morton. "Son tan modestas que la mayoría de los estadounidenses no están dispuestos a aceptarlas".

Morton destacó que el comisionado de agricultura de Georgia Gary Black resaltó que algunos trabajadores agrícolas con papeles son más costosos y no trabajan tan duro como los migrantes.

"El informe de Gary Black revela que los agricultores están tratando de imponer una política que les permita conseguir una fuerza laboral lo más barata posible", declaró Morton. "Esta no parece una industria interesada en cumplir con las leyes ni en pagar los salarios que fijan las leyes".

Dos de los principales productores de cebolla Vidalia, Delbert Bland y R.T. Stanley, indicaron que no piensan reducir sus cosechas.

Bland empleó el programa federal de trabajadores por temporada por años y Stanley dijo que probablemente busque un grupo de trabajadores invitados para complementar a los que ya tiene asegurados.

"Plantaré las semillas", expresó Stanley. "Pero me inquieta lo que sucederá cuando llegue el momento de la cosecha en abril o mayo".

En lugar de reducir el área cultivada, Kent Hamilton, quien produce vegetales cerca de Tifton, Georgia, se propone plantar más maíz, pepinos y pimientos, porque piensa que los otros agricultores plantarán menos.

Hamilton también ha usado el programa federal de trabajadores por temporada por años. Generalmente trae unos 400 migrantes, pero está construyendo más viviendas para acomodar 515 este año.

Darvin Eason cultiva moras, algodón y maní en Lenox, al sur de Georgia.

El algodón y el maní pueden ser recogidos mecánicamente, pero las moras tienen que ser recogidas a mano y requieren abundante mano de obra durante varias semanas.

"Si no las recoges todos los días, pierdes algunas. Empiezan a caer a tierra", manifestó.

Eason cultiva poco más de una hectárea y media, que produce unos 22.700 kilos (50.000 libras) de moras por año. La plantación de esos arbustos representa una fuerte inversión y Eason no puede darse el lujo de reducir la cosecha.

El contratista que emplea para conseguir trabajadores ya le ha dicho que debe prepararse para pagar salarios más altos porque no será fácil conseguir peones.

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El reportero de AP Jay Reeves colaboró en este reportaje desde Birmingham, Alabama.