Mientras el presidente Bashar Assad combate una revuelta que ha durado 10 meses, los sirios afrontan con dificultades la escasez de combustibles para calefacción y de otro tipo, así como racionamientos de luz de hasta 16 horas al día, y la falta de dinero.

Sin que se vislumbre un pronto fin al conflicto, el régimen de Assad busca apoyo en medio de la sublevación al culpar a ésta, así como a los "terroristas" que afirma que la provocan, de la profunda crisis económica que devasta a este país de 22 millones de habitantes.

El discurso refleja que el régimen está consciente de que las penurias económicas podrían socavar el apoyo que ha conservado a la fecha no obstante la turbulencia política en el país.

Por el momento, muchos sirios afirman que sus necesidades inmediatas van más allá de las consideraciones políticas.

"No había visto una crisis de esta magnitud en toda mi vida", dijo Majd Amer, residente y activista en Homs, una de las ciudades que han sido escenario de la peor represión militar contra los manifestantes.

"La mayoría de la gente depende ahora de la asistencia del vecino", agregó.

La economía de Siria siente el desgaste de las sanciones que le impusieron Estados Unidos, la Unión Europea, la Liga Arabe y Turquía, potencia regional emergente.

La represión violenta del régimen a la sublevación ha causado la interrupción de las fuentes vitales de divisas, como el turismo, y la contracción de las actividades económicas ha perjudicado a los comerciantes y empresarios de bajo nivel.

El valor de la libra siria se ha deteriorado 50%, de 47 a 71 por dólar en el mercado negro, con los consiguientes aumentos de precios que recaen en los bolsillos de los sirios.

El viernes, el gobernador del Banco Central, Adib Mayaleh, dijo que Siria comenzará la semana entrante a intervenir en el mercado cambiario a fin de "mejorar el valor de la libra", lo cual implica que canalizará reservas de divisas para sostener la moneda local.

Mayaleh se abstuvo de precisar la cantidad de divisas extranjeras que tiene Siria, a pesar de las conjeturas de que ha quemado recursos para soportar el efecto devastador de las sanciones.