Los bancos cubanos aprobaron más de 500 solicitudes por valor de 150.000 dólares, a un mes de la puesta en marcha de una política que autoriza la contratación de créditos a particulares para la construcción, la instalación de negocios o la producción agrícola privada,

Desde que entró en vigor el 20 de diciembre la entrega de los créditos, unas 92.000 personas buscaron información, de ellas 3.100 presentaron las solicitudes formales y 526 fueron aprobadas, dijo el vicepresidente del Banco Central de Cuba, Francisco Mayobre a medios de prensa locales.

El procesamiento de los pedidos puede tardar unos 20 días. Hasta ahora se prestaron 3,6 millones de pesos (150.000 dólares) agregó.

Según el funcionario, el 90% de las consultas y de las solicitudes se concentró en la compra de materiales o pago de mano de obra para edificación y en menor medida para insumos de los productores agrícolas y el desarrollo de negocios de trabajadores independientes, las tres categorías a las cuales se destinó esta política.

Mayobre reiteró que a lo largo y ancho de la isla se habían habilitado unas 500 sucursales --todos de bancos estatales-- para atender a la población y operar este nuevo servicio, que requirió una recapacitación de sus empleados que en la isla no sabían como trabajar en esta dirección.

La falta de créditos era uno de los elementos más criticados por expertos y emprendedores que abrieron negocios luego de la actualización del modelo iniciada por el presidente Raúl Castro en el marco de un programa para racionalizar el Estado, eliminar subsidios y elevar la productividad.

Mayobre también informó que las tasas de interés para los créditos iban en dependencia al plazo (corto, mediano, largo). Para los 12 meses los prestamos pagaban entre 4 y 5% y en el caso de los seis años entre 7 y 8%.

La normativa que autorizó la entrega de dinero a crédito para particulares especificó que constituirán en garantías de pago los ingresos lícitos, las fianzas solidarias, los pagarés y por primera vez desde el triunfo de la revolución cubana en 1959 se permitirá usar la figura de la hipoteca sobre inmuebles, aunque especificando que la misma será para viviendas ubicadas en zonas de descansos o solares yermos, pero para la residencia del solicitante.

Estas leyes también abrieron la posibilidad de que los trabajadores independientes se conviertan en contratistas del Estado, algo también muy novedoso en la isla tras cinco décadas de operaciones financieras limitadas para los particulares.