Los aspirantes a la candidatura presidencial republicana pueden olvidarse de besar bebés mientras tratan de captar votos. Los millones de dólares canalizados a la difusión de sus mensajes políticos por televisión y otros medios resultó ser una buena inversión.

Los anuncios han incidido en los resultados de las elecciones primarias más que cualquier acto proselitista, como presentaciones personales, discursos o asambleas populares, de acuerdo con un análisis de The Associated Press.

El estudio que hizo la AP de las compras de espacios radioeléctricos y electrónicos, actos proselitistas y estadísticas demográficas ofrece los primeros indicios tangibles de la intención de los nuevos Supercomités de Acción Política para lograr el cambio presidencial.

Los supercomités se caracterizan por poseer recursos ilimitados a fin de influir en las elecciones.

A la fecha, esos colectivos han gastado al menos 10 millones de dólares en anuncios sin que los electores del Partido Republicano hayan decidido todavía quién le disputará la Casa Blanca al presidente Barack Obama.

La profusión de mensajes por televisión y otros medios es patente en Carolina del Sur, que el sábado será escenario de las siguientes elecciones primarias, dentro del proceso interno del que surgirá el candidato republicano.

En las semanas que lleva la contienda interna, los equipos de campaña y los supercomités han gastado millones de dólares para golpear a sus respectivos contrincantes.

La semana pasada, el Fondo Rojo, Azul y Blanco de Rick Santorum dijo que canalizaría 600.000 dólares adicionales a la difusión de anuncios políticos en todo el estado.

Otros grupos que apoyan a Mitt Romney y a Rick Perry también han contratado espacios radioeléctricos.

Información reciente de las asambleas partidistas tras los comicios internos en Nueva Hampshire y Iowa muestran la magnitud de la influencia que los anuncios políticos tienen en los electores.

Ron Paul y el supercomité que apoyaba a Jon Huntsman, ya retirado de la contienda, cada cual canalizaron 1,7 millones de dólares a espacios televisivos y de otro tipo en Nueva Hampshire.

Paul terminó en segundo lugar y Huntsman, en tercero, en las elecciones primarias de este estado atrás de Romney. Huntsman, quien el lunes se retiró de la contienda, quedó en esa posición aun cuando fue el aspirante que efectuó más actos proselitistas en ese estado.

Nueva Hampshire ha sido por mucho tiempo un lugar donde los votantes se enorgullecen de la llamada política minorista, en la que los aspirantes se reúnen con ellos casi uno por uno en todo el estado.

Sin embargo, el incremento de la presencia de los supercomités en el espacio radioeléctrico podría amenazar la continuación de ese tipo de campaña proselitista a la antigua.

Marty Kaplan, experto en comunicación política en la Universidad del Sur de California, dijo que los equipos de campaña han advertido durante décadas que a mayor inercia negativa que impriman, mayor percepción negativa logran en perjuicio de los contrincantes.

"Si no funcionara, estarían haciendo otras acciones", señaló.

En su análisis — que abarcó resultados electorales oficiales, información de Nielsen y proyecciones de la Oficina del Censo_, la AP determinó que la inversión en mensajes radioeléctricos guardaba una mayor correlación con los resultados electorales que con cualquier otro factor o factores conocidos.

Estos factores pueden incluir la composición de la estructura del partido en una localidad y el número de actos proselitistas de un aspirante.

Aunque pueden influir otros factores menos mensurables como el carisma de un precandidato o la reacción imprevisible de los electores al pasado del mismo, Kaplan señaló que las conclusiones de la AP eran congruentes con los estudios especializados.

Considérese como ejemplo lo acontecido en Concord, Nueva Hampshire, donde en los últimos meses Paul hizo la mitad de visitas a localidades que Rick Santorum. No obstante, Paul captó el 23% de los sufragios mientras que Santorum, 9%.

Sin embargo, Paul gastó 70 veces más en anuncios readioeléctricos en comparación con los apenas 22.000 dólares que Santorum canalizó a los mismos fines en el estado.

Los aspirantes y grupos externos inyectan sumas enormes en la difusión de mensajes por televisión.

También han criticado a sus oponentes en folletos enviados por correo postal y en mensajes por internet.

El Comité de Acción Política que apoya a Newt Gingrich, Ganando Nuestro Futuro, recibió a principios de enero un donativo de cinco millones de dólares del Casino magnate Sheldon Adelson. Este comité difundió por internet una película de 28 minutos y mensajes breves por televisión para criticar el pasado de Romney en una firma de capital de riesgo.

Cerca de las elecciones primarias en Carolina del Sur, las campañas políticas en el espacio radioeléctrico afrontan el peligro de tener resultados contraproducentes.

Robert Driggers, ingeniero informático en Summerville, Carolina del Sur, afirmó que le repugnan los mensajes de campaña negativos y cuando éstos aparecen en la televisión, él y su esposa se retiran de la sala en la que se encuentran.

"He aprendido que los contrincantes que difunden ese tipo de mensajes son de los que uno debe cuidarse", dijo, debido a que alientan las suspicacias hacia los motivos que los propiciaron.

Hasta ahora, los mensajes han tenido un efecto contrario a este punto de vista.

Aproximadamente tres cuartas partes de los votantes de Nueva Hampshire dijeron que los mensajes fueron un factor para ayudarles a decidir a quién debían apoyar, de acuerdo con una encuesta de salida para la AP que realizó la consultora Edison Research.

La mayoría de electores en las primarias de Iowa compartieron una postura similar.

La identidad de muchos de los donantes de los diversos bandos continuará en reserva hasta el 31 de enero, cuando algunos de los supercomités deben presentar sus declaraciones financieras a la Comisión Electoral Federal.

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El periodista de The Associated Press Brian Bakst, en Orangeburg, Carolina del Sur, contribuyó a este despacho.

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