Las medidas anunciadas por Rusia en respuesta al escudo antimisiles en Europa tendrán como objetivo a un enemigo imaginario y serán un gasto inútil, declaró hoy el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen.

El pasado mes de noviembre, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, amenazó con emplazar en el sur y en el oeste de Rusia sistemas de armamento de ataque modernos que estén en disposición de garantizar la destrucción del componente europeo del sistema antimisiles.

Pocos días después, Moscú cumplió la primera de las medidas anunciadas y desplegó un radar de alerta temprana sobre ataques con cohetes en el enclave báltico de Kaliningrado, fronterizo con Polonia.

"Es una forma de malgastar los recursos financieros de Rusia, ya que el refuerzo del armamento ofensivo está dirigido contra un enemigo artificial que no existe", señaló Rasmussen, citado por medios locales, tras reunirse en Vilna con la presidenta de Lituania, Dalia Gribauskaite.

Rusia, sin embargo, insiste en que sus medidas son adecuadas y justificables ante lo que en Moscú consideran una amenaza contra el equilibrio nuclear actual, como recordó ayer el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov.

"La lógica de nuestra postura es simple y comprensible. Si en las inmediaciones de nuestras fronteras se despliega armamento capaz de romper el equilibrio estratégico y, por tanto, de reducir nuestra seguridad, respondemos con medidas llamadas a no permitir esa disminución", subrayó Lavrov.