La familia del único español en el corredor de la muerte confía en que en menos de un mes, cuando tendrá lugar una audiencia crucial, quede anulado el juicio por el que hace casi doce años Pablo Ibar fue condenado a la pena capital.

"Tengo la confianza completa, y Dios quiera que se nos dé la oportunidad ahora o más a delante, de que mi hijo salga" del corredor de la muerte, dijo a Efe Cándido Ibar, padre del español preso en el penal de Raiford, en Starke, al norte de Florida.

Tras tres aplazamientos, el último de ellos el pasado 14 de diciembre, es muy probable que el próximo 13 de febrero se pronuncie finalmente Jeffrey L. Levenson, el juez que instruye el caso en un tribunal de Fort Lauderdale, al norte de Miami.

Ese día el magistrado comunicará a la Fiscalía y al abogado defensor, Benjamin Waxman, si acepta o desestima la moción presentada por el segundo, que pidió la repetición del juicio en el que Ibar fue condenado a muerte por un triple asesinato cometido en 1994.

El padre de Ibar reiteró su "convencimiento" de que su hijo, el único español condenado a muerte en el mundo, según Amnistía Internacional, salvará su vida. "Y él (Pablo) -agregó- también está convencido de eso. Esa es la esperanza que tiene".

Pese a que la tensión vivida por los aplazamientos mermó algo la firmeza de ánimo de Ibar, su padre asegura que las muestras de solidaridad enviadas desde España y, sobre todo, el apoyo incondicional de su esposa, Tanya, y de la familia le han devuelto la moral y la confianza en salvar su vida.

"Es duro tanto tiempo esperando, pero ¿qué podemos hacer?, comentó con cierta resignación Cándido, de 66 años, vasco y expelotari profesional que llegó en 1968 a EEUU.

De ser favorable el fallo a la petición del letrado, esto supondría la anulación de la condena y sentencia de muerte de Ibar, quien ha mantenido su inocencia desde el primer día en que fue identificado como sospechoso del triple crimen, sin que ninguna prueba física le conecte con el asesinato del dueño de un club nocturno y dos mujeres.

Pero la persona clave para que Ibar no se hunda en el desánimo es Tanya, quien contrajo matrimonio con él en febrero de 1998, estando ya preso.

Ella ha sido durante todos estos años su principal apoyo y fuerza. Cada sábado, cuando todavía no ha amanecido, Tanya conduce desde su casa hasta la prisión de Starke para agotar junto a él todo el tiempo permitido de visita: de 09.00 a 15.00, hora local.

"Creo realmente que eso es lo que hace que Pablo siga adelante. Yo no he renunciado a él, de manera que él no puede abandonarse", aseguró a Efe Tanya, de origen puertorriqueño.

Pese a que Ibar "tiene días malos", Tanya aseguró que "se encuentra fuerte". "Tratamos de permanecer juntos", por lo que resultan de mucha ayuda las cartas de esperanza que recibe de España, precisó, así como las que él envía, junto a la "oración y la fe, que es muy fuerte en él".

Tanya es una mujer que no oculta sus emociones, defiende con pasión la inocencia de Ibar y muestra una entrega incondicional. "Nunca renunciaré o le dejaré. Lucharé por él hasta mi último día", dijo con firmeza.

Tanto su padre como su esposa coinciden en que lo que más extraña Ibar es "estar con la familia, poder estar junto a los que ama y su libertad". Pero lo más duro, resaltó Tanya, es "no saber si esta gente va a matarle".

Cándido alabó la excelente labor del letrado Waxman en la defensa de su hijo, un "profesional -subrayó- con el que Pablo está muy a gusto" y que hace sentir a la familia que se encuentra en "buenas manos", lo contrario de Kayo Morgan, el abogado de oficio que representó al español en el juicio en que fue condenado a muerte.

No obstante, Cándido agradeció a Morgan su declaración voluntaria en 2009 en la que reconoció que hizo una defensa muy deficiente y que cometió graves errores en su ejercicio.

Morgan admitió que su asistencia legal fue muy deficiente porque atravesaba un complicado período de su vida por los problemas de su esposa, que era drogadicta, así como por su mala salud, con continuos cuadros depresivos y "neumonía, insomnio, asma, bronquitis y fatiga", entre otras enfermedades.

"Reconoció todas las faltas que cometió y lo firmó. Aceptó sus fallos, algo que es muy difícil", apostilló el padre de Ibar.