El presidente Nicolas Sarkozy anunció el miércoles un plan de 430 millones de euros (550 millones de dólares) para reducir el desempleo y activar el crecimiento en Francia, que sus críticos calificaron de intento de mejorar su popularidad tres meses antes de las elecciones generales.

Sarkozy recibió horas antes a líderes sindicales y empresarios para una reunión sobre empleos y rechazó la acusación de que se trató de un acto político apenas tres meses antes de las elecciones generales.

Con una tasa de desempleo que roza el 10% y la reciente degradación crediticia de Francia por la agencia Standard & Poor's, el candidato socialista Francois Hollande ataca con fuerza al presidente, afirmando que la crisis refleja el fracaso del gobierno.

Sarkozy, retrasado con respecto a Hollande en las encuestas, dice que la crisis es europea y que el pueblo francés necesita ayuda ya. Con ese fin, se reunió con líderes empresarios y sindicales el miércoles para formular un plan de creación de empleos.

No está claro su podrá iniciar el plan antes de las elecciones, a realizar en dos rondas en abril y mayo.

"La situación económica actual en Francia como en Europa es muy peligrosa. Es urgente", dijo Sarkozy al inaugurar la reunión a puertas cerradas, de acuerdo con una transcripción difundida por su oficina.

En respuesta a sus críticos, dijo a la prensa después del encuentro: "Independientemente del calendario político, la crisis, el desempleo, el sufrimiento de nuestros compatriotas no nos dan el derecho de permanecer inmóviles, inactivos".

Dijo que propuso un plan de empleos por 430 millones de euros, un costo relativamente menor en relación al PIB francés de 1,9 billones de euros.

Las medidas incluyen mayor ayuda a los que deben tomar licencia forzosa sin goce de sueldo, capacitación para desempleados e incentivos para la contratación de jóvenes.

Sin embargo, no entró en detalles acerca de su plan principal para acrecentar la competitividad del país y alentar la contratación: reducir el monto que aportan las empresas al sistema de prestaciones sociales y elevación del impuesto sobre las ventas para compensar ese déficit.

Tras la reunión, el titular de la central sindical CGT, Bernard Thibault, dudó de que las medidas propuestas no "tengan un verdadero impacto sobre la situación actual del empleo".

Thibault y otros sindicalistas dijeron que quieren conocer más detalles del plan de Sarkozy, al que se resisten porque pasaría una parte del costo de las generosas prestaciones sociales de las empresas a los consumidores.

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La periodista de The Associated Press Sarah DiLorenzo contribuyó a este despacho.