Cuando hable con sus 49ers esta semana, Jim Harbaugh puede recordarles la monumental oportunidad que se perdió en su carrera de 15 años en la NFL: estuvo a un "Ave María" de llegar al Super Bowl.

Harbaugh todavía tiene un dedo meñique dislocado y renquea notoriamente, como secuelas de su paso por la liga.

Su hermano mayor, John, nunca jugó fútbol estadounidense al más alto nivel, pero podría motivar a sus Ravens de Baltimore con ejemplos de sacrificio por parte de miembros del ejército en conflictos armados reales.

Los hermanos Harbaugh, que nacieron separados por apenas 15 meses de diferencia, han transitado diversos caminos para encontrarse a una victoria de un duelo entre ambos en el Super Bowl o el "Superbaugh".

Baltimore visita a Nueva Inglaterra en el primer partido del domingo, por el título de la Conferencia Americana; luego, San Francisco recibe a los Giants de Nueva York por la corona de la Nacional. Sus padres, Jack y Jackie, planean ver los encuentros por televisión desde su casa en Wisconsin.

Aunque los hermanos han hablado durante la postemporada, Jim rápidamente puntualiza que están manejando las cosas cada quien a su modo.

"Cada situación es distinta", dijo. "Hay algunas similitudes, hay algunas diferencias. La situación de ellos es similar a la nuestra en algunas cosas, y diferente en otras. Vamos a manejarlo según cada caso".

John Harbaugh comenzó en el peldaño más bajo de los entrenadores, y ascendió poco a poco. Fue un back defensivo colegial en Miami cuya carrera como deportista terminó ahí. Ha dirigido a la impenetrable defensiva de los Ravens.

Jim Harbaugh fue quarterback colegial en Michigan, selección en primera ronda de reclutamiento y ocasional participante en el Pro Bowl que después se hizo entrenador. Su grueso libro de jugadas ofensivas, que incluye una versión del ataque West Coast, puede ser abrumador, y se le conoce por hacer algunos giros imprevistos, como usar a David Akers para mandar un pase en una jugada falsa para gol de campo, o por hacer un envío a un nose tackle improvisado como fullback.

En la victoria de 36-32 del sábado sobre Drew Brees y los favoritos Saints, Harbaugh incluso utilizó a su tackle defensivo estelar Justin Smith para algunas jugadas ofensivas.

Es un hombre al que le gusta el proceso de planeación de un partido y de hacer cosas nuevas cada semana.

"Lo disfruto mucho. Es una parte divertida del trabajo, y creo que lo que hace esto divertido es que los jugadores están realmente motivados por eso", dijo Jim Harbaugh. "Y tenemos hombres listos que así lo quieren, casi como si lo necesitaran. Y esto los mantiene al filo de la navaja".

En la final de la Americana, tras la temporada de 1995, los Colts tuvieron el balón en la yarda 29 de los Steelers, con tercera y una, pero el pase desesperado de Harbaugh a la zona de anotación se escapó entre las manos de Aaron Bailey mientras el tiempo se agotaba. Pittsburgh se impuso por 20-16.

"El simplemente nos dice que demos todo lo que tenemos, que lo entreguemos todo cuando salgamos y que peleemos como equipo", dijo el corredor Frank Gore. "Hay que pensar en todas las épocas malas que tuvimos aquí y en que ahora tenemos la oportunidad y hay que aprovecharla".