El gobierno estableció el miércoles una mesa para negociar una solución a la huelga de millares de trabajadores que ha paralizado el multimillonario proyecto de ampliación del Canal de Panamá.

La ministra de Trabajo, Alma Cortés, se reunió con líderes de la huelga y del consorcio mixto Grupo Unidos por el Canal (GUPC), encargado de la construcción del nuevo juego de esclusas, que es el principal componente de la expansión canalera de 5.250 millones de dólares.

"Se ha instalado una mesa tripartita (gobierno, empresa y trabajadores) y vamos a analizar y a verificar las reclamaciones de los obreros", dijo Cortés antes de celebrarse el primer contacto entre las partes en conflicto.

De acuerdo con los líderes sindicales, 6.000 obreros --entre carpinteros, albañiles, soldadores y operadores de equipo pesado-- del consorcio mixto Grupo Unidos por el Canal (GUPC) respaldan la huelga que comenzó el lunes, para reclamar pagos pendientes, incrementos salariales, mayores medidas de seguridad, de salubridad y mejor trato de los jefes extranjeros.

El dirigente obrero Rolando González explicó a la AP que el enojo de los trabajadores se debe a que en sus salarios no se reflejan cuestiones como el pago de horas extras o de días feriados laborados. Además, se quejan de que a los empleados extranjeros se le da un mejor trato y un pago más jugoso.

GUPC admitió que hubo errores al implementarse en las últimas semanas un nuevo sistema de planilla, pero prometió pagar los montos adeudados a los obreros este miércoles.

Pero las exigencias obreras también incluyen alzas salariales, con aumentos para los ayudantes de 2,90 dólares la hora a 4,90, según González. Además, piden a la empresa que se esmere más en los equipos de seguridad y que despida algunos jefes extranjeros que abusan de los trabajadores.

GUPC argumenta que el salario de 2,90 fue el acordado en la convención colectiva y que rige actualmente para el sector de la construcción en todo el país.

El administrador del Canal, Alberto Alemán Zubieta, lamentó el miércoles la medida de fuerza y consideró ante consultas de la prensa local que los reclamos de los trabajadores "no es motivo" para paralizar una obra de importancia internacional. Aseguró que GUPC no se ha negado a pagar montos que adeuda a los obreros.

Las autoridades canaleras no quieren ningún atraso en la ampliación, que debe estar lista para agosto del 2014.

GUPC, integrado por empresas de España, Italia, Bélgica y Panamá, tiene en sus hombros el desarrollo del componente más importante del proyecto, que es la construcción de las nuevas esclusas, por un monto de 3.200 millones de dólares. El grupo contrató hasta el momento para esa monumental tarea a 5.930 panameños y 244 extranjeros.