El nuevo embajador argentino Jorge Argüello dijo al presentar sus credenciales el miércoles al presidente Barack Obama que tendrá como prioridades el intercambio comercial entre ambas naciones y el reclamo territorial argentino de las islas Malvinas.

Argüello señaló que el crecimiento de la economía argentina durante los últimos años ha creado un superávit cercano a los 4.000 millones a favor de Estados Unidos en el intercambio bilateral, y según un comunicado emitido por la embajada, se comprometió a "desarrollar una agenda comercial positiva que contribuya a la creación de nuevas oportunidades tanto para el desarrollo de Argentina como para la prosperidad de Estados Unidos".

El comercio bilateral entre Argentina y Estados Unidos se expandió en un 63% desde enero de 2010 hasta abril de 2011, según la cámara argentina de comercio. Las exportaciones de Argentina hacia Estados Unidos aumentaron un 68,8%, mientras que las importaciones de Argentina con origen en Estados Unidos se expandieron un 59,7 por ciento.

Argüello se mostró dispuesto a colaborar para ampliar la presencia de 500 firmas estadounidenses que operan en Argentina, porque el "crecimiento económico argentino ofrece oportunidades para expandir e incorporar nuevas inversiones".

El diplomático, quien se desempeñó como representante ante la ONU antes de su puesto en la capital estadounidense, agradeció a Obama la voluntad de su gobierno para "promover el diálogo entre Argentina y el Reino Unido, así como también el apoyo recibido para lograr el consenso de la OEA al tratar anualmente el tema".

Argentina reclama la soberanía de las islas Malvinas, ubicadas a 460 kilómetros (290 millas) al este de sus costas. Perdió una breve guerra con Gran Bretaña por las islas en 1982. El mes pasado, Buenos Aires persuadió a Brasil, Uruguay y Chile a sumarse a una resolución comercial del Mercosur de rechazar a toda nave que llevara la bandera de las Falklands (como denominan los británicos a las islas).

Estados Unidos y Argentina buscan relanzar su relación bilateral que el año pasado sufrió un tropezón importante cuando Buenos Aires decomisó parte de la carga a bordo de un avión militar estadounidense que transportaba personal para brindar entrenamiento en Argentina. Las autoridades argentinas amenazaron con destruir el equipo decomisado antes de devolverlo meses más tarde.