La dominicana Rayrub Torres, superviviente junto a su madre, Raysa Otáñez, al naufragio del crucero "Costa Concordia" frente a la isla italiana de Giglio, calificó hoy de "horrible" la experiencia y de "irresponsable" al capitán y la tripulación por ocultar la gravedad de la situación.

"Estábamos en el comedor cuando el choque, sentimos un estruendo y todo empezó a temblar. Empezaron a caerse los platos, la luz se fue por unos instantes", narró a Efe la dominicana, de 23 años, quien llegó anoche a Santo Domingo acompañada de su madre.

Los minutos posteriores fueron traumáticos, según Torres. "Todo el mundo corría por las escaleras, muchas personas se desmayaban".

La joven y su madre subieron del comedor al cuarto nivel, pero poco después regresaron al comedor, donde la primera se cayó al resbalar con el agua que ya había entrado a esa área.

Sin embargo, la tripulación "nos decía que todo estaba bien, que era un problema eléctrico (...) que podíamos quedarnos en la cabina porque todo estaba bien".

"Todo el mundo estaba desesperado, los niños, los mayores (pero) la tripulación no ayudada, todos (los pasajeros) nos ayudábamos uno con el otro", agregó.

La tripulación insistía "en que nos mantengamos en calma", pero mientras tanto "muchos se lanzaban al agua. Fue un momento horrible, duramos como dos horas".

Todos en el barco "esperábamos que (el capitán) diera la señal de evacuación, pero no lo dio, ya no estaba a bordo", agregó Torres, quien se encontraba en Italia como parte de un viaje de vacaciones por Europa.

Pero "gracias a Dios pudimos sobrevivir" a pesar de la "irresponsabilidad" y la "negligencia" del capitán y de la tripulación.

Rayrub Torres y su madre, Raysa Otáñez, quienes se encuentran bien de salud, son los primeros sobrevivientes dominicanos del naufragio del crucero "Costa Concordia", ocurrido el viernes en Italia, que regresan al país.

En total en el barco viajaban once dominicanos, siete de ellos miembros de la tripulación y que también han recibido la documentación oficial para retornar al país, según informaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Al menos 11 personas han muerto y otras 22 siguen desaparecidas tras el naufragio del crucero, ocurrido en la noche del pasado viernes y en el que viajaban más de 4.000 personas.

Una jueza de instrucción italiana ordenó ayer el arresto domiciliario del capitán del "Costa Concordia", Francesco Schettino.

Según concluye la jueza instructora del caso, Valeria Montesarchio, Schettino permaneció sobre una escollera de la isla italiana de Giglio mirando como se hundía la embarcación que había abandonado antes de que concluyera la evacuación.