El Gobierno del presidente de Bolivia, Evo Morales, rechazó hoy una propuesta del Partido Comunista para legalizar las drogas y ha negado que el narcotráfico sea muy importante en la economía del país, como afirman dirigentes de la oposición.

El viceministro de Sustancias Controladas, Felipe Cáceres, declaró a Efe que se opone a legalizar las drogas porque Bolivia no tiene un consumo masivo de estupefacientes y porque el país no está preparado para aplicar una medida de ese tipo, y ni siquiera para discutirlo.

"No estamos preparados para discutir estos temas tan candentes", dijo Cáceres, quien aseguró que en Bolivia el debate puede ser un "tabú", a diferencia de países como los europeos.

"Por más que el mundo entero dijera que la droga se legaliza, en Bolivia no estamos preparados. Yo, honestamente, me opondría y me opongo", enfatizó Cáceres.

Morales también se ha pronunciado contra la legalización de las drogas y afirma que la hoja de coca, que él defiende como líder de sindicatos de cocaleros, no tiene que ver con la cocaína, aunque la mayoría de los cultivos de esa planta se destinan a fabricar ese estupefaciente.

Según la ONU, Bolivia es el tercer productor mundial de coca y cocaína, tras Colombia y Brasil, y el mayor abastecedor de esas drogas para Brasil, Argentina, Chile y el resto del Cono Sur.

El minoritario Partido Comunista Marxista Leninista de Bolivia, que asistió a una reunión de fuerzas políticas convocada por Morales esta semana, propuso legalizar las drogas para "acabar con el negocio capitalista del narcotráfico", según dijo su representante, Jorge Echazú.

De su lado, el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce, aseguró a corresponsales que el narcotráfico no influye en el "auge de la economía boliviana", que en 2011 creció un 5 % y este año rondará el mismo porcentaje, según dijo.

Arce afirmó que las cifras sobre el peso del narcotráfico en la economía boliviana son especulativas y, aunque pueden ir de 150 a 600 millones de dólares, no "significan nada" frente al PIB, que este año prevé subirá a 25.000 millones de dólares, gracias a otros motores económicos.

El vicepresidente boliviano, Álvaro García Linera, señaló en 2010 que el narcotráfico puede sumar en este país de 300 a 700 millones de dólares, ante en un PIB de 17.000 millones entonces.

Arce subrayó que la oposición, cuando magnifica el problema, trata de "etiquetar" a la administración de Morales "como un gobierno de narcotraficantes".

"No pueden decir que el narcotráfico sustenta la economía boliviana", insistió.

En cambio, el senador opositor Roger Pinto dijo hoy a Efe que hay señales de la actividad del narcotráfico que el Gobierno no mira, como un aumento evidente de construcciones inmobiliarias, demanda de aviones en el oriente de Bolivia y vehículos de lujo incluso en pueblos pequeños.

"Estos son datos de que la economía ha sido penetrada por el narcotráfico", dijo Pinto, y señaló que antes de llegar Morales a la Presidencia en 2006, cuando había menos cultivos de coca, se calculaba ya que las drogas movían en Bolivia más de 700 millones de dólares.

Según cifras difundidas por la ONU en septiembre pasado, Bolivia tenía en 2010 más de 31.000 hectáreas de cocales, 22 % más que las 25.400 de antes de Morales.

Pinto criticó la "tolerancia" del Gobierno con los cultivos coca, que generan un "actividad desenfrenada de narcotráfico", y denunció que ese negocio ilícito ha "penetrado" en varias instituciones.

Citó como ejemplo el caso del exzar antidrogas de Morales, el general René Sanabria, capturado en Panamá y condenado en Estados Unidos por tráfico de cocaína en 2011, cuando dirigía un departamento de inteligencia del ministerio de Gobierno.

"No es la oposición la que está militarizando la frontera, sino los países vecinos, y no es la oposición la que manda cargamentos de droga a Europa", agregó el senador.

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