Alemania instó hoy a los miembros de la eurozona más endeudados a poner sus cuentas en orden, después de reconocer que la mayor economía europea ralentizará notablemente su crecimiento este año debido al impacto de la crisis de la eurozona.

El Informe Económico Anual presentado en Berlín por el ministro de Economía, Philipp Rösler, pronostica un ejercicio agridulce en el que el Producto Interior Bruto (PIB) avanzará un tímido 0,7 %, mientras la tasa de desempleo sigue descendiendo, hasta su mínimo en veinte años.

Rösler consideró positivos estos datos dada la "difícil situación" en la que se encuentra la eurozona, y señaló que las medidas de ahorro y las reformas estructurales deben implementarse de forma "rápida" y "consecuente" para que Europa regrese a la senda del crecimiento.

"Alemania depende del conjunto de la eurozona", aseguró después de reconocer que su país, la segunda nación que más vende en el exterior, factura en los 17 países que comparten el euro el 40 % de sus exportaciones.

El crecimiento alemán se sustentará principalmente en la demanda interna -gracias a un repunte del 3,0 % de los ingresos de las familias- y las exportaciones aumentarán "sólo de forma moderada", según el documento.

El ministro descartó la posibilidad de que Alemania entre en recesión técnica al decrecer durante dos trimestres consecutivos, ya que confía en crecer un 0,1 % en los tres primeros meses de 2012 tras el retroceso del último trimestre del año pasado.

Además, apunta que el PIB avanzará un 1,6 % el próximo ejercicio de 2013, mientras el desempleo continúa descendiendo suavemente.

Rösler se mostró cautelosamente optimista e indicó que la economía alemana recobrará impulso en el segundo semestre, basándose, como apunta el informe, en "la presunción de que a lo largo de este año se avanzará en la solución de la crisis de la deuda".

El ministro, presidente del Partido Liberal Alemán (FDP), subrayó que en los últimos meses se han dado rápidamente pasos "importantes" para la resolución de la crisis a nivel nacional y comunitario, en los ámbitos de la consolidación fiscal y de la mejora de la competitividad.

"Europa debe convertirse en una Unión de la Estabilidad con valores comunes, normas creíbles y sanciones claras", apunta el Informe Económico Anual.

Rösler aseguró que es necesario realizar "reformas estructurales" y enfatizó la importancia de lograr un mercado laboral "más flexible".

A este respecto, señaló que el alemán es un ejemplo a nivel europeo y mundial, y pronosticó que este año la tasa de desempleo en Alemania caerá hasta el 6,8 %, desde el 7,1 % con que cerró el pasado ejercicio.

Además, la tasa de ocupación logrará un nuevo máximo, según las previsiones gubernamentales, al aumentar en 220.000 personas, hasta los 41,3 millones de empleados.

Por su parte, la inflación se moderará con respecto al año pasado y se situará en el conjunto del 2012 en el 1,8 %, tras el 2,3 % del ejercicio anterior.

Sin aportar cifras concretas, el informe da por supuesto que este año Alemania cumplirá con los criterios de Maastricht y que el déficit no superará el 3 % del PIB.

"El Gobierno alemán cumplirá convencido con la consolidación", siguiendo la estricta reducción del nuevo endeudamiento prevista en los presupuestos generales de 2012 y en el Plan Financiero hasta 2015, indicó.

Sus previsiones, que el propio Rösler tildó de "cautelosas", son ligeramente mejores que las de otros analistas y expertos, que han situado el crecimiento alemán para este año en el 0,6 % y advertido del riesgo de una recesión técnica en los primeros compases del ejercicio.

El Banco Mundial pronosticó ayer que el PIB de la eurozona crecerá un raquítico 0,3 % este año, lejos del 1,4 % de la media de los países industrializados, del 2,5 % de la economía global y a una distancia inalcanzable de los emergentes, que repuntarán un 5,4 %.

Juan Palop