La víctima más reciente de un presunto asesino múltiple de indigentes presentó una denuncia a la Policía en la víspera de su asesinato: expresaba el temor de que lo estaban acechando. Fue una de casi 600 pistas y denuncias que la Policía no tuvo la oportunidad de explotar.

"Qué pesar que no llegamos a él antes que el sospechoso", dijo el jefe de la Policía de Anaheim, John Welter.

Itzcoatl Ocampo fue perseguido y acorralado por testigos después que un hombre indigente fue asesinado a puñaladas frente a un restaurante de comida rápida, dijeron las autoridades. Tenía sangre en la cara y las manos.

El veterano de la guerra de Irak fue acusado el martes de cuatro asesinatos y agravantes de asesinatos múltiples, andar al acecho y uso de un arma mortal.

Tres de las víctimas recibieron más de 40 puñaladas cada una. De ser condenado, Ocampo sería sentenciado como mínimo a perpetua sin derecho a la libertad condicional. Las autoridades no han decidido si pedirán la pena de muerte.

El ex marine latino compareció ante un tribunal el miércoles. La instrucción de cargos fue aplazada hasta el 17 de febrero por pedido de su abogado, quien no había podido hablar con su cliente durante el fin de semana y había intercambiado breves palabras con él.

El defensor Randall Longwith se negó a hacer declaraciones sobre los cargos. Dijo que Ocampo estaba encerrado en una cárcel psiquiátrica.

"Entré, estaba envuelto en una frazada. Parecía un perrito mojado", dijo Longwith.

Ocampo eligió a la última víctima, John Berry, de 64 años, después de aparecer en un reportaje del diario Los Angeles Times acerca de la matanza, dijeron los fiscales.

"Era un monstruo", dijo el fiscal del condado de Orange, Tony Rackauckas, en conferencia de prensa. "Era una amenaza terrible, en particular para las personas sin techo de nuestra comunidad".

Ocampo vigilaba a la víctima y luego la apuñalaba varias veces con un cuchillo capaz de atravesar un hueso, según las autoridades. Rackauckas dijo que no tenía indicios de que Ocampo padeciera alguna enfermedad mental.

La familia de Ocampo dijo que el ex soldado de 23 años parecía perturbado cuando regresó de Irak en 2008.

Su padre, Refugio Ocampo, cayó en la indigencia tras perder su trabajo y vivía en la cabina de un viejo camión que ayudaba a reparar.

Días antes del arresto, Ocampo visitó a su padre y le advirtió sobre el peligro de no tener techo. Le mostró la foto de una de las víctimas, dijo su padre.

"Estaba muy preocupado por mí", dijo el padre. "Le dije, 'no te preocupes por mí. Soy un sobreviviente. Nada me sucederá'''.

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El periodista de The Associated Press Kevin Freking en Washington D.C. contribuyó a este despacho.