Después de un viaje de más de 8.000 kilómetros (5.000 millas) a través del mar y de gruesas capas de hielo, un buque cisterna ruso y su tripulación descargaban más de un millón de galones de combustible en una ciudad rodeada por el hielo a lo largo de la costa occidental de Alaska.

Debido a una masiva tormenta en noviembre, la ciudad de 3.500 habitantes no pudo recibir su última barcaza de suministro de combustible previa al invierno. Sin la entrega recibida el martes, Nome se habría quedado sin combustible en marzo o abril, mucho antes de la próxima entrega posible por barcaza.

Dos mangueras paralelas, de 700 metros de largo cada una, se extendían entre el buque cisterna Renda y una tubería que va a llevar 1,3 millones de galones de combustible a los tanques de almacenamiento en la ciudad de Nome. La descarga se inició con la gasolina, y luego la gasolina y el diesel se transportaban por separado.

Jason Evans, presidente de la junta de Sitnasuak Native Corp., la empresa que organizó la entrega de combustible, dijo el martes que las dos mangueras bombean entre 30.000 y 40.000 galones de gasolina y diesel por hora.

En la mañana del martes tuvieron que cambiar una sección de manguera cuando aparentemente se produjo una burbuja en la línea, dijo Evans. El cambio ocurrió sin contratiempos y no ha habido derrames desde que la operación de bombeo comenzó la noche del lunes.

Esta es la primera vez que productos derivados del petróleo se entregan a una comunidad del oeste de Alaska por vía marítima en invierno, dijeron las autoridades.

La transferencia podría tomar de 36 horas a cinco días. Comenzó cerca de la puesta del sol el lunes, después de que los equipos desplegaron las mangueras a lo largo de un tramo de hielo del mar de Bering a la tubería que comienza en una calzada de roca a 550 metros del buque cisterna, dijo Evans.