Rusia, un poderoso aliado de Siria, dijo el miércoles que bloqueará cualquier intento por parte de Occidente de obtener el apoyo de la ONU para el empleo de la fuerza contra el régimen de Damasco, presionado por la comunidad internacional para que desista de la represión.

Fue una de las declaraciones de apoyo más enérgicas de Moscú al régimen autoritario del presidente Bashar Assad. Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia podría vetar cualquier resolución que autorizara la intervención militar en Siria.

El ministro ruso del Exterior, Serguei Lavrov, dijo que el proyecto de resolución del Consejo de Seguridad sobre la violencia en Siria elaborado por su país y entregado a la ONU el lunes trata de aclarar de la manera más explícita que nada justificaría una intervención militar extranjera, pero diplomáticos occidentales dijeron que el proyecto no condena enérgicamente la represión de civiles por el régimen.

"Si algunos quieren usar la fuerza a toda costa... difícilmente podemos impedirlo", dijo Lavrov en conferencia de prensa en Moscú. "Pero que lo hagan por propia iniciativa y bajo su propia conciencia. No tendrán la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU".

Rusia es un fuerte aliado de Siria desde la época soviética, cuando el presidente era Hafez Assad, padre del actual mandatario. Sin embargo, el año pasado funcionarios rusos recibieron a destacados dirigentes de la oposición siria con el ánimo de organizar negociaciones.

El régimen sirio padece un aislamiento internacional creciente desde hace 10 meses debido a la represión brutal de una insurrección contra el gobierno inspirada en los sucesos de la Primavera Arabe. La ONU dice que la violencia ha causado más de 5.400 muertos desde marzo.

El Consejo de Seguridad no ha podido acordar una resolución debido a la fuerte oposición de Rusia y China, otro miembro permanente y con poder de veto. En octubre, los dos países vetaron un proyecto europeo respaldado por Washington que condenaba la represión y amenazaba con sanciones.

En tanto, activistas opositores dijeron que el ejército cañoneó la población de Zabadani, cerca de la frontera con el Líbano, que está en manos de desertores. Las condiciones de vida se deterioraban luego de seis días de asedio.

No es la primera población tomada por desertores o la oposición, pero las fuerzas armadas sirias siempre las han recuperado.

El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos con sede en Londres dijo que Zabadani soportó el fuego de ametralladoras pesadas el miércoles.

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Isachenkov informó desde Moscú.