El ex asesor de la presidencia de la FIFA Jerome Champagne presentó un plan para reformar el ente que gobierna el fútbol mundial que busca modernizarlo y evitar más casos de corrupción.

El plan de 25 páginas prevé darle al presidente de la FIFA más poder para llevar a cabo sus iniciativas y, al mismo tiempo, darle más voz a las federaciones, clubes, ligas y jugadores.

También pide una distribución más equitativa de la riqueza y advierte que el futuro del fútbol mundial está "en riesgo" por la popularidad global de las principales ligas europeas.

Champagne dejó su puesto en forma inesperada hace dos años, pero mandó su propuesta a 208 asociaciones nacionales de fútbol antes que un comité designado por la FIFA se reúna el jueves como parte del plan de reforma que impulsa el presidente del ente Joseph Blatter.

El ex diplomático francés redactó el plan por su cuenta ante la "severa crisis" que dijo enfrenta la FIFA.

"Sería ridículo que dijera que todo está bien", dijo Champagne el martes en una entrevista telefónica. "Pero si queremos tener un control fuerte del deporte, necesitamos una FIFA fuerte".

"Quiero que la FIFA sea relevante en el siglo 21, pero no podemos gobernar el fútbol de la manera en que lo hicimos en sus primeros 150 años", agregó.

Aunque la iniciativa de Champagne podría ser vista como un primer paso para tratar de suceder a Blatter, que prometió retirarse en 2015, el francés aseguró que sólo busca ayudar a la FIFA.

"Soy sólo un ciudadano del fútbol mundial", dijo. "Puse mi contribución en la mesa. Cómo se implemente o debata por ahora no es el tema".

La propuesta deja totalmente de lado a las seis confederaciones continentales.

"Propongo devolver el papel central de las (asociaciones de fútbol) porque son los representantes legítimos en un nivel nacional", dijo Champagne.