Los restos del dirigente opositor nicaragüense Santos Guadalupe Borge, alias "comandante Pablo Negro", quien apareció muerto en territorio hondureño, fueron sepultados el martes en el norte del país, informó Roberto Petray, de la Asociación Pro Derechos Humanos de Nicaragua.

"Tuvimos que enterrarlo en la madrugada porque el cuerpo estaba descompuesto", dijo Petray en declaraciones a la AP. Informó que viajó hasta territorio fronterizo hondureño a recoger los restos, y que fue acompañado por el padre de Borge, Miguel Lúquez Borge, y de la hermana de la víctima, Xiomara.

Borge era jefe de las Fuerzas Democráticas 380, supuestamente alzadas en armas contra el gobierno del presidente Daniel Ortega, en protesta por el alegado fraude en los comicios de noviembre pasado en los que el mandatario resultó reelecto.

En el pasado integró los grupos llamados "contra", que en la década del 80 combatieron con acciones guerrilleras al primer gobierno de Ortega, llegado al poder tras la revolución sandinista.

Borge fue sepultado en un cementerio de la ciudad de Estelí, 105 kilómetros al norte de Managua, "en presencia únicamente de sus familiares" y de ex compañeros de armas que lanzaron vivas a su nombre, dijo Petray.

Señaló que su muerte es sospechosa y que cree que fue víctima de una operación de elementos de la inteligencia del Ejército de Nicaragua o la Policía Nacional, o un problema interno de la organización que dirigía.

Tanto el Ejército como la Policía han negado tener informes sobre el caso.

Petray dijo que el cadáver fue encontrado la semana pasada en territorio hondureño a poca distancia del puesto fronterizo de Las Manos, 184 kilómetros al norte de Managua.

Presentaba, varios tiros, según las autoridades hondureñas, dijo. Agregó que los restos del guerrillero fueron descubiertos el jueves pasado por las autoridades hondureñas y fueron identificados por su padre y su hermana en una morgue de Tegucigalpa por su vestimenta y un anillo.

Agregó que la víspera de su desaparición, el seis de enero, Borge le habló telefónicamente para solicitarle una entrevista con el obispo de Estelí, Aberlardo Mata, la cual no pudo concertar.

Mata dijo a AP el martes que la muerte del guerrillero se enmarca dentro de "una sucesión de muertes misteriosas y asesinatos de unos 300 ex contras" desde que se desmovilizaron en 1990 luego de 10 años de acciones contra Ortega.

El obispo acotó que "muchos campesinos están huyendo hacia Honduras y Costa Rica por la persecución que realiza el Ejército a esos grupos a los que califica de delincuentes para que las cosas no trasciendan internacionalmente. La situación parece enrumbarse hacia los años 80", señaló.

El ex guerrillero "contra" Juan Ramón González Rivera, alias "comandante Cobra", dijo a AP telefónicamente desde algún lugar de Nicaragua, que "no hay dudas que fue asesinado por el Ejército".

"El gobierno lo niega pero nosotros somos un movimiento armado contra del gobierno", dijo González Rivera.

El ex comandante "contra" Oscar Sovalbarro, alias Rubén, dijo al Canal 63 de la televisión local que "agentes de inteligencia del ejército o la policía nicaragüense pudieron haber sido los que lo ejecutaron a Pablo Negro".

Agregó que los ex guerrilleros "se sienten amenazados porque otros comandantes 'contras' han sido asesinados desde su desmovilización en 1990".