No será hasta 2015 cuando los Marlins de Miami deberán desembolsar el pago principal de su reciente derroche de dinero en contrataciones. Todo gracias a un plan que en las Grandes Ligas es percibido como inusual, creativo y arriesgado.

Si la estrategia da resultado, eso pudiera transformar la franquicia en un éxito financiero y un contendiente perenne.

Y si fracasa, los Marlins pudieran terminar en el mismo hueco en el que estaban antes de mudarse a su nuevo estadio: estancados por flojas concurrencias y bajas nóminas.

Mucho depende de si ganan lo suficiente para atraer a los fanáticos.

"Existe una gran diferencia entre ganar y no ganar", dijo Tal Smith, un veterano ejecutivo del béisbol. "Yo pienso que ellos consideran que están listos para ser un equipo de playoffs. Si lo logran, excelente. Si no, van a tener un grave problema".

Previendo mayores concurrencias de ingresos cuando se inaugure su nuevo estadio en abril, los históricamente frugales Marlins se lanzaron a la compra de agentes libres en el invierno y gastaron como nunca antes. En espacio de cinco días, el dueño Jeffrey Loria contrató a los astros José Reyes, Mark Buehrle y Heath Bell por un total combinado de 191 millones de dólares.

Los tres contratos están fuertemente cargados hacia los últimos años, con un considerable incremento gradual en los salarios. Incluso las bonificaciones de firma de Buehrle y Bell están diferidas hacia el final de los contratos.

Miami le pagará a Reyes, Buehrle y Bell un total combinado de 22 millones este año. En el 2015, la obligación del equipo con el trío pudiera ser de 57 millones de dólares.

"Esto es inusual", dijo Roger I. Abrams, un árbitro de salarios de las Grandes Ligas y profesor de leyes en la Universidad Northwesterm. "La escalada parece muy dramática".

El presidente del equipo, David Samson, dijo que la estructura de los contratos refleja las proyecciones de los Marlins de que los ingresos van a aumentar en los próximos años. Para Abrams, eso tiene sentido.

"Esto puede convertirles en un equipo contendiente", Abrams. "Si son un contendiente — habiendo vivido en Boston en los últimos 13 años, sé lo que significa ser un contendiente. Eso significa que necesito conseguir más dinero para pagar por mis boletos".

Pero aunque los precios de los boletos pueden aumentar, va a haber poco espacio para un aumento de la concurrencia, puesto que se esperan llenos completos casi todos los días este año en el estadio de 36.000 asientos. El contrato televisivo del equipo es vigente hasta 2020, lo que asegura pocos cambios en los ingresos en ese renglón.

Fred Wray, agente del jardinero de los Marlins Logan Morrison, elogió a Loria y Samson por ser imaginativos y tratar de conseguir éxito con el béisbol en Miami.

"Con grandes riesgos muchas veces llegan grandes recompensas", dijo Wray. "La única parte que hasta cierto punto no tiene mucho sentido es que ellos tienen un grupo de jugadores jóvenes que serán elegibles para arbitraje muy pronto. La flexibilidad que la estructuración de los contratos les da ahora pudiera causar problemas dentro de dos o tres años".

Jugadores que pudieran recibir grandes aumentos en arbitraje son Morrison, Mike Stanton y Gaby Sánchez.

Los Marlins tienen un largo historial de deshacerse de grandes contratos, pero el monto de los contratos de los recién llegados pudiera hacerles difíciles de descargar. A Buehrle le deberán 18 millones de dólares en el 2014 y la paga de Reyes sube a 22 millones de dólares en 2015-17.

Las tendencias en el béisbol en la actualidad indican que los Marlins pudieran deber la mayoría de ese dinero incluso si cambian a los jugadores.

Se ha conjeturado mucho sobre las intenciones de Loria. Los Marlins consiguieron ingresos con la nómina más baja de las mayores en 2008 y 2009, y seguidamente prometieron aumentar gastos luego de quejas de que su extrema frugalidad violaba cláusulas de la repartición de ingresos.

Luego de la construcción del estadio, financiado tres cuartas partes con fondos públicos, muchos funcionarios en la municipalidad temían que Loria aprovechase el aumento en el valor de la franquicia para vender el equipo, lo que haría de los 57 millones de dólares debidos a jugadores contratados en el 2011 responsabilidad de otro.

Por ello, el acuerdo de Miami con los Marlins prevé que Loria pague una penalización significativa si vende el equipo en los próximos siete años. La penalización cae del 18% del precio de venta este año a 5% si lo vende en el 2018. Si Loria vende el equipo por 200 millones de dólares en el 2015, la penalización sería de 25 millones.

Samson dice que existe una elevada garantía de que Loria seguirá como dueño del club de aquí a tres años.

"Salvo un problema de salud u otra cosa, (la garantía) es un 100 por ciento", dijo Samson.

Samson también indicó que ve a Reyes, Buehrle y Bell con el equipo hasta el último día de sus contratos. El de Reyes expira en 2018, mientras que el de los dos lanzadores vence en 2015.

"Reyes apenas tiene 28 años", dijo Samson. "Creemos que será productivo hasta los 34. Si Heath y Mark no pueden lanzador tres o cuatro años, pues ahí cometimos un error".

De ahora en adelante, todo error que cometan los Marlins será costoso.