Más de 1.000 manifestantes abuchearon el lunes en el centro de Bucarest las medidas de austeridad del gobierno, al tiempo que el primer ministro advertía que choques violentos como los que causaron 59 heridos el fin de semana pudieran poner en peligro la estabilidad y el crecimiento económico.

Manifestantes que se congregaron bajo temperaturas sumamente frías para un quinto día de protestas gritaron "¡Libertad!" y portaron carteles que decían "¡El hambre y la pobreza se han apoderado de Rumania!". Algunos llevaban banderas con un hueco en el centro, un símbolo del alzamiento popular de 1989 contra el dictador Nicolae Ceaucescu.

Hubo protestas más pequeñas en otra decena de ciudades rumanas, pero no se sabía con precisión cuántas personas habían participado.

El domingo, la policía chocó con un grupo de unos 1.000 manifestantes en la capital, usando gas lacrimógeno y bengalas para repeler a manifestantes que lanzaban piedras y bombas incendiarias.

El ministro del interior Traian Igas dijo el lunes que unas 8.700 personas participaron en las protestas del fin de semana, pero solamente en Bucarest estalló la violencia, cuando — de acuerdo con funcionarios del ministerio — fanáticos de clubes de fútbol se infiltraron en las protestas y causaron caos en la ciudad.

El alcalde de Bucarest Sorin Oprescu dijo que las vidrieras de tiendas, bancos y estaciones de autobuses fueron destrozadas, al igual que lámparas del alumbrado público.

El primer ministro Emil Boc calificó la violencia de "inaceptable" y dijo que "no puede ser tolerada". Prometió, no obstante, que una controversial ley de salud que permite la privatización de algunos servicios de emergencia sería modificada.

Boc pidió a los rumanos entender que las duras medidas de austeridad son necesarias para evitar una cesación de pagos de la deuda. "Entendemos las penurias que enfrentan los rumanos ... la crisis ha sido más severa que lo que nos imaginamos".

Pero manifestantes dijeron el lunes que no estaban convencidos de la necesidad de las medidas.

"Vamos a seguir aquí pese al frío", dijo un manifestante que solamente se identificó como Radu. "Tenemos carácter, a diferencia del gobierno, que nos dio la espalda".