El equipo de supervisión de la llamada "troika" -formada por el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE)- llega esta semana a Atenas para revisar los avances en las reformas prometidas por el gobierno de Lukás Papadimos.

Según explicó a EFE un portavoz del ministerio de Finanzas heleno, el equipo técnico de la troika llegará a Atenas entre mañana y el miércoles para preparar el terreno a la llegada de los jefes de la misión, cuya visita está prevista para el jueves.

Las reformas exigidas por la troika pasan por reforzar la lucha contra el fraude fiscal, recortar el déficit público y mejorar la competitividad de la economía griega a través de la reducción de los costes del trabajo.

A cambio de estas prestaciones, la troika concederá un nuevo crédito a Grecia de 130.000 millones de euros.

El Gobierno ya ha anunciado que no tocará el salario mínimo a pesar a las presiones en este sentido del FMI en la troika, Poul Thomsen; pero patronal y sindicatos han aceptado reunirse mañana para estudiar la reducción de los costes laborales no vinculados directamente a los salarios.

Estas medidas están chocando con una fuerte contestación social. Para mañana hay convocada una huelga en la región capitalina del Ática, que puede afectar al transporte urbano de Atenas y en puertos y aeropuertos.

"¡Abajo el Gobierno de la plutocracia que incrementa los impuestos a expensas de las clases populares! ¡Fuera la Troika de Grecia! ¡Elecciones inmediatas!", es el lema con el que el sindicato comunista PAME ha convocado la protesta, a la que también se ha sumado posteriormente el sindicato mayoritario GSEE.

Otro aspecto que la troika considera indispensable para inyectar nuevos créditos es un acuerdo sobre la "quita" de la deuda, de aproximadamente del 50 %, que poseen los grandes bancos y fondos de alto riesgo (en total, unos 206.000 millones de euros).

En las negociaciones mantenidas hasta ahora, las partes no han logrado acordar el interés, el vencimiento y la ley que regirá los bonos depreciados, que sustituirán a los actuales a través de un complejo proceso de canje conocido como Participación del Sector Privado (PSI, por sus siglas inglesas).

El pasado viernes, las negociaciones fueron suspendidas nuevamente y el Gobierno heleno espera que se reanuden el próximo miércoles, manifestó una fuente gubernamental a EFE.

El Gobierno ha alertado de que si no llega el crédito europeo, Grecia podría suspender pagos el 20 de marzo, cuando afronta el desembolso de 14.400 millones de euros en vencimientos de deuda e intereses.

Por ello, y debido a que el país se encuentra fuera de los mercados de deuda a largo término, Atenas continúa con su estrategia de financiación a corto plazo.

Mañana sacará a la venta 1.250 millones de euros de deuda en letras del Tesoro a tres meses, según el Ministerio de Economía.

En una entrevista con la cadena estadounidense CNBC, Papadimos dijo hoy que abandonar el euro y volver al dracma "no es una opción" para Grecia y se mostró seguro de que su país logrará "cumplir los compromisos" adquiridos con sus socios.