Al aceptar el Premio Cecil B. DeMille a la trayectoria el domingo por la noche, Morgan Freeman dejó ver todas esas características con las que ha agraciado por años el cine.

Fue agudo, preciso y seguro. Fue digno, ciertamente, pero también travieso, como cuando interrumpió su discurso para tomar nota de un músico famoso enfrente de la multitud en la entrega anual de los Globos de Oro.

"Hola Elton", le dijo Freeman a Elton John con una chispa en la mirada.

Freeman, de 74 años, ha estado últimamente en el circuito de la trayectoria. El año pasado, recibió el premio homónimo del American Film Institute (AFI) y el People's Choice Award como Icono del Cine. El Cecil B. DeMille le llegó luego de cinco nominaciones al Oscar (uno ganado por su papel secundario en "Million Dollar Baby") y otros cinco a los Globos de Oro, incluyendo el que ganó como coprotagonista de "Driving Miss Daisy" ("Conduciendo a Miss Daisy").

Sin embargo Freeman, cuyo pendiente ha sido durante mucho tiempo una característica de su rostro majestuoso, nunca ha sido indulgente con los autoelogios, siempre cauteloso de ser etiquetado como una leyenda. Así que fue breve y al punto el domingo, señalando que su todavía muy ocupada carrera lo hace apreciar a las personas con quienes ha trabajado y lo mucho que se ha "divertido".

"Si haces lo que te gusta, nunca tendrás que trabajar un día en tu vida", dijo.

Naturalmente, Freeman no estaba hablando en pasado. Actualmente está filmando la tercera temporada de la serie "Through the Wormhole" (Grandes Misterios del Universo) para Science Channel y a finales de este año repetirá su papel en la muy esperada nueva entrega de Batman, "The Dark Knight Rises" (Batman: El caballero de la noche asciende).

Freeman — que ha interpretado a Dios en las películas "Bruce Almighty" ("Todopoderoso") y "Evan Almighty" ("Regreso del Todopoderoso") — algunas veces se ha irritado por ser encasillado con el nombre de "Señor Seriedad", el nombre comodín de sus más grandiosos papeles.

Su profunda y melodiosa voz lo han convertido en un narrador popular, más famoso desde el documental de 2005 "El viaje del emperador".

Muy pocos han igualado la digna presencia en pantalla de Freeman, quien debutó en la gran pantalla como extra en "El prestamista" de 1965 y mantuvo la modestia a lo largo de su exitosa carrera.