Altas autoridades de la FIFA, el gobierno brasileño y el comité organizador minimizaron el lunes las discrepancias entre ellos y aseguraron la plena unidad en la organización de la Copa Mundial de 2014.

Las garantías de entendimiento entre las tres partes fueron dadas por el secretario general de la FIFA, Jerome Volcker, el ministro de Deporte, Aldo Rebelo, y el ex futbolista Ronaldo, miembro del comité organizador del torneo.

"Es el comienzo de un largo viaje para demostrar que el comité organizador, el gobierno y la FIFA estamos unidos en una sola meta: hacer el mejor Mundial de todos los tiempos", expresó Ronaldo en una conferencia de prensa ante de viajar junto a Valcke a la ciudad nororiental de Fortaleza para inspeccionar la marcha de las obras para el Mundial.

La gira incluirá también una visita a la ciudad de Salvador, otra sede mundialista, antes de que el dirigente de la FIFA se traslade el miércoles a Río de Janeiro para reuniones con funcionarios del gobierno sobre algunos de los temas que han generado discrepancias: la seguridad y los ingresos a precios preferenciales para sectores de menos recursos.

"Vamos a trabajar todos juntos, nosotros (FIFA), el comité organizador y el gobierno, no hay nada malo en nuestra relación para organizar este mundial", aseguró Valcke en la conferencia de prensa.

Las tres partes han entrado en discrepancias sobre distintos aspectos relativos al torneo, incluyendo la autorización para vender bebidas alcohólicas en los estadios durante el Mundial, los ingresos a los partidos a precios preferenciales para estudiantes, ancianos, indígenas y beneficiarios de programas sociales, así como sobre las garantías de seguridad a lo largo del certamen.

La FIFA también ha reclamado de atrasos en las obras necesarias para el Mundial, como los estadios sometidos a construcción o reforma, los aeropuertos y proyectos de transporte en las 12 ciudades sede.

"Muchas veces (las discrepancias) son por una cuestión de lenguaje, pero estamos cerca de un entendimiento", aseguró Valcke, quien anticipó que visitará Brasil cada seis a ocho semanas para acompañar la marcha de las obras en las ciudades sede.

El gobierno ha dado garantías de que los estadios estarán listos en las 12 ciudades con suficiente anticipación para el Mundial y para la Copa de las Confederaciones 2013, aunque admitió que el calendario de los aeropuertos es más estrecho, y algunos no estarán a tiempo para este segundo torneo.

No obstante, el ministro Rabelo aseguró que la presidenta Dilma Rousseff está decidida a "promover todo esfuerzo necesario para que Brasil realice un Mundial a la altura de las expectativas del mundo y del país".

La FIFA presionó el año pasado para que la Ley General del Mundial, que establece las normas legales para la organización del torneo, fuera aprobada el año pasado, pero no llegó a ser votada en la comisión especial de la Cámara de Diputados.

Rebelo aseguró que existe un acuerdo con los diputados para que esa ley sea votada en marzo en la comisión especial y desde ahí se enviaría al plenario. Posteriormente sería discutida en el Senado.