La Corte Suprema paquistaní intensificó el lunes las presiones sobre el acosado gobierno al iniciar un proceso por desacato contra el primer ministro, por no cumplir con su orden de reabrir un caso de corrupción contra el presidente.

El tribunal ordenó al primer ministro Yousuf Raza Gilani a comparecer el jueves para explicar su negativa a reabrir la investigación, lo que agrava la incertidumbre sobre la crisis política que amenaza la nación.

Si el tribunal condena a Gilani por desacato, podría ser condenado hasta a seis meses de prisión y ser descalificado de ocupar cargos públicos.

El gobierno está trenzado en un intenso conflicto con el ejército y el fallo de la Corte Suprema dio la impresión de que el gobierno podría caer, acosado entre el tribunal y los poderosos generales paquistaníes. El gobierno también enfrenta una economía deteriorada y una peligrosa insurgencia del Talibán.

La creciente crisis política constituye una profunda preocupación para Estados Unidos, alarmado por la inestabilidad en este país con armas nucleares y por la necesidad de la ayuda paquistaní para la guerra en la vecina Afganistán.

"La Corte Suprema y el gobierno están enfrentados abiertamente ahora y parece evidente que el tribunal no está dispuesto a echarse atrás", afirmó Cyril Almeida, un columnista del periódico Aurora.

"Una vez que el tribunal, el ejército y la oposición política coincidan en el que gobierno debe irse pronto, parece muy difícil que el gobierno pueda mantenerse", comentó Almeida a The Associated Press.

El ministro de información Firdous Ashiq Awan dijo a la prensa más adelante durante el día que el primer ministro comparecerá el jueves ante el tribunal en cumplimiento con la citación.

Pakistán ha experimentado tensiones desde hace mucho tiempo entre el gobierno civil y el ejército, que se adueñó del poder en tres golpes desde la fundación de Pakistán en 1947. El gobierno ha dado a los generales control sobre la política de relaciones exteriores y seguridad.