Dos coches bomba estallaron el lunes en sendas ciudades iraquíes, matando al menos a 11 personas — dijeron las autoridades — en los ataques más recientes contra chiíes, un mes después de la retirada de las tropas estadounidenses.

La violencia ha aumentado en Irak desde la salida de los últimos soldados norteamericanos. Una serie de ataques con bombas ha dejado al menos 150 muertos desde el inicio del año. La mayoría de los ataques parecen dirigidos contra la mayoría chií, en un indicio de que insurgentes suníes buscan debilitar la autoridad del gobierno, que pertenece a esa rama del islam.

Irak enfrenta además una crisis política sectaria, luego que el gobierno acusase el vicepresidente suní Tareq al-Hashemi de dirigir escuadrones de la muerte, emitiendo una orden de arresto en su contra cuando el último soldado estadounidense cruzó la frontera hacia Kuwait el mes pasado.

El primer estallido el lunes por la mañana se produjo en un distrito chií en las afueras de Mosul, una ciudad predominantemente suní unos 360 kilómetros al noroeste de Bagdad, dijeron policías y funcionarios de salud en el hospital de Al-Jomhouri. Ocho personas murieron y seis personas resultaron heridas.

Ambos funcionarios hablaron a condición de preservar el anonimato.

Unas pocas horas más tarde, un automóvil cargado de explosivos estalló en una zona industrial en la ciudad chií de Hillah, 95 kilómetros al sur de Bagdad, matando a tres personas e hiriendo a otras 15, dijo un portavoz de la Policía local, Muthana Jalid.

Un miembro del concejo local en Mosul, Qusai Abbas, dijo que el coche bomba estalló cerca de un grupo de casas en las que se han asentado miembros de la minoría shabak desde que fueron expulsados de Mosul por extremistas suníes durante combates sectarios hace unos años.

Los shabaks son de la etnia turcomana y chiíes. La mayoría viven en aldeas al oriente de Mosul, la capital de la provincia de Ninevah.

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La periodista de The Associated Press Barbara Surk contribuyó a este despacho.