Taiwán volvió hoy a la normalidad, con la desaparición total de los anuncios y banderolas electorales, tras unas elecciones ejemplares, sin incidentes y consideradas limpias por todos los bandos.

La isla, el único bastión democrático en el mundo chino, estuvo en el candelero internacional y de Pekín, durante unos comicios en que se decidía el futuro de su política hacia China.

"Es un ejemplo para todos los chinos, algo que debemos emular", dijo a Efe un turista chino sin mencionar su nombre.

La victoria del actual presidente Ma Ying-jeou, del gobernante Partido Kuomintang (KMT), con el 51,6 por ciento de los votos frente al 45,6 por ciento de la independentista Tsai Ing-wen, es para el mandatario y la mayoría de los analistas políticos "un respaldo a la actual política de distensión y acercamiento económico a China".

En los comicios legislativos, celebrados junto a los presidenciales, el KMT logró la mayoría absoluta con 64 de los 113 escaños en disputa, seguido por el independentista Partido Demócrata Progresista con 40 escaños, lo que supone una baja para el KMT de seis escaños con respecto al 2008 y un alza de ocho escaños para el PDP.

El mapa político de la isla no registró grandes cambios, con victorias del independentismo en el sur, aunque con menos votos de lo esperado, y del KMT en el norte, mientras que el decisivo centro se mantiene muy disputado y en esta ocasión favoreció al oficialismo.

El presidente Ma Ying-jeou, tras las elecciones, prometió consultar periódicamente a los grupos opositores, mantener su política de lucha contra la corrupción y distensión con China, y mejorar en el manejo de la economía.

El recién elegido mandatario dijo "no tener prisas en iniciar negociaciones políticas con China", mientras reiteró su postura de "no declaración de la independencia formal, no unificación y no al conflicto con China".

"No ha llegado aún la hora para las negociaciones políticas, vamos a tocar primero los temas menos controvertidos y los temas económicos antes de los políticos", dijo el presidente en rueda de prensa, tras las elecciones.

El buen tiempo en la mayor parte de la isla y la participación del ex dirigente del KMT James Soong en los comicios como tercer candidato presidencial, que recibió menos del tres por ciento de los votos, movilizaron a votar a los partidarios de la estabilidad, señala el ex legislador del PDP Shen Fu-hsiung.

Unos 7.000 taiwaneses residentes en las islas adyacentes no pudieron votar debido al cierre de aeropuertos por mala visibilidad.

La moderación del electorado y su rechazo al radicalismo se mostró en la derrota electoral, después de varios mandatos, del crítico más ácido de la oposición, Chiu Yi, y de Chen Chih-chung, hijo del ex presidente independentista radical Chen Shui-bian, encarcelado por corrupción.

El actual presidente del Parlamento, Wang Jin-pyng, tras la victoria del KMT tiene asegurado el mantenimiento de su puesto, pero tras la elección como vicepresidente del actual primer ministro Wu Dun-yih, se ha abierto el debate sobre quién será su sucesor

La candidata del PDP, Tsai Ing-wen, una independentista moderada que no pertenece al grupo de dirigentes históricos del PDP, renunció a su puesto de presidenta del partido, lo que puede suponer una vuelta al poder de líderes menos moderados.